1 DE SETIEMBRE DIA DE LA LIBERTAD DE EXPRESION

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 El 31 de agosto de 1848, el doctor en leyes José María Castro Madriz, en su calidad de Jefe del Estado de Costa Rica, sancionó el decreto emitido por el Congreso el día anterior. El decreto substituía el título de ESTADO DE COSTA RICA por el de REPÚBLICA DE COSTA RICA, y desligaba al país del Pacto Federal. En ese momento entramos, por así decirlo, en la mayoría de edad, con los consiguientes deberes, responsabilidades y oportunidades.


Don José María se convierte entonces en el primer gobernante que ostenta el título de Presidente de la República. Quien nos pone en el sendero de la libertad es un joven de escasos 30 años, pero ya es un hombre de considerable estudio y trayectoria política. Nació Castro Madriz en San José el 1 de septiembre de 1818, es decir hace 190 años hoy mismo.


Vestía con elegancia formal: usaba levita, bombín y bastón, pero su trato con la gente, tanto rica como pobre, era afable y respetuoso. Digamos que se desenvolvía con el señorío de su tiempo, haciendo coincidir sus virtudes en la vida privada con sus virtudes en la vida pública. Esa dignidad personal le ayudó a atravesar etapas bastante volcánicas de Costa Rica en el siglo XIX sin que la lava del odio, la envidia y la mentira pudieran hacer mella en su voluntad de servicio a la Patria. Para comenzar, don José María Castro Madriz no le echaba la culpa a la prensa por sus frustraciones políticas sino que fomentaba la crítica.

Cuando su vida se extingue, en 1892, el inventario de sus luchas, honores y logros por la libertad y la cultura es impresionante: doctor en Derecho y Filosofía a los 23 años de edad, vicepresidente de la Nación a los 28, presidente de la República dos veces, presidente de la Corte Suprema de Justicia, presidente de la Asamblea Constituyente en 1859, ministro de Relaciones Exteriores y embajador en misiones especiales de paz.

Fue enemigo de la pena de muerte y por ende precursor de nuestros derechos humanos. Se opuso a la participación de los militares en la vida política (“La espada es enemiga natural de las libertades”, solía decir). Fue muy activo en materia de salud y auspició la creación del hospital San Juan de Dios. Hizo mucha obra pública (cañerías, caminos, puentes, edificios). Decretó la bandera y el escudo nacionales con el concurso de su esposa, doña Pacífica Fernández.

Como si todo ese catálogo de servicios al país fuera poco para entrar en la historia, don José María Castro Madriz también tenía especial devoción por la libertad de prensa.

Así, el 1 de noviembre de 1842, el Dr. Castro Madriz establece, visionario, el periódico semanario El Mentor Costarricense con el fin de propiciar el desarrollo de una opinión pública como soporte de la democracia. La opinión pública, según Castro Madriz, debe ser el oráculo de un gobierno libre y popular. Haciéndose eco del pensamiento europeo, sostuvo que no se puede conocer la opinión pública si no es expresándose bajo los auspicios de la “augusta libertad de imprenta”, y no se puede ilustrar a la opinión pública si no es con la publicación de los pensamientos y el debate de los escritos, para que triunfe la verdad.

Castro Madriz pretendía ilustrar a los ciudadanos comunicándoles sus deberes y los acuerdos del gobierno en el Mentor, pero también les pedía que aportaran luces e ideas, no solamente quejas, sobre cómo se debía forjar la Patria.

Castro Madriz sostenía que sin educación no hay libertad y que sin libertad de prensa no hay democracia. “La libertad de prensa es un derecho consagrado por la ley, y como tal debo respetarlo, cualesquiera que sean las consecuencias que de su ejercicio para mí resulten”, sentenció.

Si estuviera vivo, Castro Madriz se molestaría profundamente ante la calculada tardanza del Congreso para tramitar reformas que propicien mayor libertad de prensa y acceso a la información pública.

Si estuviera vivo, estaría en desacuerdo con esa molesta insistencia de los poderes actuales de rechazar las denuncias documentadas que los cuestionan, acusando a la prensa de complotar, de inventar novelas, de hacer “juicios mediáticos” y de ser perversa porque busca revelar secretos que no deben serlo.

Si estuviera vivo se sonrojaría, con vergüenza ajena, de escuchar a mandatarios que dicen no aceptar lecciones éticas de nadie, y que olvidan, como sostenía Castro Madriz, que la libertad de prensa es uno de los derechos que más aprovecha al gobierno que la respeta y que la verdad, aún la más amarga, es beneficiosa para el gobernante.

¿Se estará perdiendo el legado de Castro Madriz para las nuevas generaciones? ¿Estaremos olvidando su herencia medular de cultura y libertad, su tributo de decencia básica individual y pública?

Prefiero pensar que no, que actos como este en el que ejercemos el DEBER DE MEMORIA nos sirven a los periodistas y a quienes no lo son para asomarnos a vidas ejemplares que tuvieron una visión humanista de la política, que dieron lo mejor de sí mismos por una Costa Rica mejor para el mayor número, y que entendieron sin tapujos la importancia de la crítica y la necesidad de actuar conforme a lo que ahora se llama transparencia.

Bien lo dice el escritor español Arturo Pérez Reverte en su novela La piel del tambor, a propósito del deber de memoria:

La memoria te da aplomo. Sabes quién eres y adónde vas. O adónde no vas. Sin ella estás a merced del primero que llega y te llama hija suya. Defender la memoria es defender la libertad.

* Extracto de las palabras que pronuncio el periodista Gerardo Bolaños González, en nombre del Instituto de Prensa y Libertad de Expresión (Iplex), en el acto cívico que auspicio el Colegio de Periodistas de Costa Rica en este Día de la Libertad de Expresión, en el Cementerio General, el 1 de septiembre del 2008, Día de la Libertad de Expresión.


 
1 de setiembre Día de la Libertad de Expresión en Costa Rica

"La libertad de prensa es un derecho consagrado por la ley, y como tal debo respetarlo, cualesquiera que sean las consecuencias que de su ejercicio para mí resulten", José María Castro Madriz, Primer Presidente de la República. El sostenía que sin educación no hay libertad y que sin libertad de prensa no hay democracia.
 
 

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