HAITÍ, UNA LECCIÓN QUE NO APRENDEREMOS

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Haití, la lección que no aprenderemos

 Una vez “reconstruido” el país, los militares se retirarán a otras guerras y seguirán disparando cañones.


Eduardo A. Castillo Rojas
Comunicador y Escritor
educar_001@yahoo.com


Hoy todos pensamos en Haití.

Ahora sí. La ayuda viene. Ahora sí millones de dólares. Ahora sí el ejército auxilia. Ahora sí nos duele su dolor porque hay sangre expuesta, porque hay aire putrefacto. Porque el hambre grita al filo de dientes infantiles que mastican aire. Pero mientras el dolor era de pobreza no nos importaba. Mientras la tristeza era de sida, con un condón en los ojos bastaba para no verlos. Mientras el hambre era de falta de oportunidades con un plan a largo plazo podían morir poco a poco. Mientras el olor y el dolor no pasaban la frontera en el lente de una cámara, era turismo.

Tuvo la naturaleza que exponer en un terremoto la fragilidad de un pueblo olvidado, del más pobre de América, para que los poderosos se recordaran a sí mismos que de vez en cuando hay que ayudar. Y entonces sí, ahora sí, ahí estamos todos.

Se ha abierto el tubo de los millones que mueve la solidaridad ante la desgracia expuesta de golpe. Mientras los ciudadanos meten su mano en el bolsillo y sacan monedas; los gobiernos aportan millones.
Pero la historia nos enseña que Haití no es pobre por casualidad. No fue un pacto con el diablo para ser independientes el que los hizo desgraciados; fue la arrogancia de ser los primeros en abolir la esclavitud, de ser la primera nación negra que nació de una clase sin beneficios sociales, sin educación, que luchó más por dignidad que por entendimiento filosófico de la libertad y que debió construir un país en forma autodidacta, sin apoyo de las potencias que, entonces y ahora, no tendrían interés en ayudar a erigir una nación que no sirviera a sus intereses. Francia cobró millones de francos de entonces por la independencia, más tarde Estados Unidos protegió sus intereses con una ocupación militar que dio pie años después a la más cruel dictadura en manos de los Duvalier. Todo intercalado por los gobiernos propios que sin norte y sin ayuda generaron un país guiado por la oscuridad que producen la mezcla de religiosidad y creencias ancestrales como educación fundamental.

No ha sido sino hasta muy recientemente que con la intervención de las Naciones Unidas se empezó a construir estabilidad, entendida no como la recuperación de condiciones de vida dignas dentro de una realidad propia, sino como la reproducción de una sociedad que albergue el modelo económico predominante. Pero ahora todo se derrumbó.

Entonces sí, porque el dolor se desborda, todos miramos hacia Haití. Y le vamos a ayudar, pero no aprenderemos la lección. Cuando la emergencia pase, los ejércitos del mundo seguirán ahí. Una vez “reconstruido” el país, los militares se retirarán a otras guerras, a otras emergencias y seguirán disparando cañones, lanzando bombas, quitando y poniendo gobiernos, mientras millones de pobres esperarán un nuevo terremoto, un próximo tsunami, otro huracán, para recibir ayuda…

Eduardo A. Castillo Rojas

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  • Posted by norma LP, 29 July, 2010
    Muy buena reseña histórica, pero así es. Ningún país se va responsabilizar por el camino de una nación que no le brinde beneficios image
  • Posted by norma LP, 29 July, 2010
    Muy buena reseña histórica, pero así es. Ningún país se va responsabilizar por el camino de una nación que no le brinde beneficios image
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