MADRE DE NIÑA ASFIXIADA POR HOMBRE QUE SE AHORCÓ HABLÓ CON MICARTAGO.COM

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Wilson Madriz, de 43 años de edad, se ahorcó en el Centro Penitenciario La Reforma, en San Rafael de Alajuela, justamente un mes después de cometer su atroz crimen contra una menor de apenas 16 meses de nacida, Joheny Janaiza Madriz Abarca, su propia hija, dejando solo a su hermanito Gabriel, de 3 años de edad, quién la recuerda con mucho cariño.

La que fuera esposa del hoy occiso, Gabriela Abarca Fallas, relató a este medio sobre cómo recibió la noticia:

"Estábamos en los Tribunales de Justicia de San José a eso de las 9 de la mañana de hoy (miércoles 7 de abril de 2010) cuando me llamó Sandra, la hermana de ese hombre, diciéndome: "Gabriela tenga paz porque Wilson ya no le va a hacer daño porque él se mató esta mañana".


"Yo tenía que presentar esta mañana a los testigos a la fiscalía en San José, que eran mi mamá Flor Fallas y mi hermano Ronald Abarca, y fue cuando nosotros mismos les indicamos sobre el caso a los de esa oficina y el asunto creo que queda cerrado".


"Yo creo que  es una persona tan falta de Dios y sin temor de Dios que termina de una forma así, haciendo sufrir a la gente que sí creemos en Dios. Me duele que se halla muerto porque él tenía que pagar en vida todo ese sufrimiento que nos causó", dijo Gabriela Abarca, quien llora la pérdida de su hija y la forma tan cruel en que ésta murió.

"Yo sólo presentaba los testigos, él no llegaba en esta ocasión".

"Sobre mi hijito, está bién. Pregunta mucho por la hermanita. Dice que va hasta el cielo por Titi (la menor), y que talvez está jugando y dice:


'Corra Titi, corra Titi', porque así le decía. Ellos estaban muy juntitos siempre. Ahora en este momento está en la guardería porque dificilmente se lo vuelvo a dejar a un familiar. Ahí pasa muy entretenido con los otros chiquitos".

"A la familia de él no le tengo palabras porque así como ellos respetaron mi dolor yo respeto el de ellos. He bajado 8 libras en este mes de sufrimiento. Tengo una parte del cuerpo moreteado de las inyecciones que me ponen".

"Ahora que me di cuenta de los chqiuitos que se quemaron en Tucurrique, consideré a esa pobre madre porque sólo uno sabe el dolor que se siente cuando se pierde un hijo".

"Ahora deseo ir saliendo poco a poco de todo esto, siempre de la mano de Dios, con los consejos y citas a las que debo asistir con los psicólogos. Pienso más adelante estudiar, creo que nunca es tarde y me gusta mucho la cocina, sobre todo la repostería",agregó.

En tanto, doña Flor Fallas, quién también estaba con su hija y una hermana de nombre Mireya, quien vive en Heredia, comentaban que el occiso debía haber pagado en tierra... "La conciencia le cobró el daño que le
hizo a mi nietita", dijo doña Flor.

La familia Abarca Fallas tiene una soda al costado este del Mercado de Cartago y una dentro, llamada Soda Doña Flor.

En tanto, en la vivienda de esta familia, en Santa Getrudis del Guarco, en Cartago, estaba solo el abuelo, Eduardo Abarca Cordero, quién a eso de las 11 de la mañana todavía no se había enterado de la muerte. "A ese hombre lo mismo le daba morirse que no morirse porque tenía ideas muy raras",  indicó en tono pausado. "Este momento es tan difícil... hay que perdonar y tener paciencia. Cuando se murió el papá de él le dió lo mismo, son de una religión extraña", indicó Eduardo Abarca.

Foto:  Doña Gabriela mira a cada instante en su celular un video en donde aparece la chiquita jugando y hablando. Eso la reconforta un poco.

 

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