ORDENACION SACERDOTAL Y PRIMERA CARTA PASTORAL EN LA DIOCESIS DE CARTAGO

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El pasado 22 de mayo, en el marco del Año Sacerdotal y un ambiente lleno de fe, emoción y alegría, de nuevo  la Catedral de Nuestra Señora del Carmen, de la Diócesis de Cartago, Santiago Apóstol, se vistió de gala y fue testigo de dos grandes acontecimientos de la iglesia particular que peregrina en Cartago, Costa Rica: el obispo Monseñor José Francisco Ulloa Rojas, ordenó cinco nuevos sacerdotes y anunció la Primera Carta Pastoral que se titula:  LA FE UN DON, LA MISION UNA TAREA: JESUCRISTO CAMINO VERDAD Y VIDA.

Los nuevos  sacerdotes al servicio de la Iglesia son: José Rodrigo Muñoz Fuentes, Jorge Alberto Gómez Gómez,  Ronny Andrés Vega Moya, Esteban Adolfo Robles Garbanzo y Juan Carlos Sánchez Fernández,  quienes estuvieron acompañados de sus familiares y amigos, además de gran cantidad de fieles del pueblo de Dios, los cuales llenaron el templo catedralicio; también hay que destacar, que  además de Monseñor Ulloa Rojas, quien presidió la solemne Eucaristía, concelebraron, el Señor  Nuncio Apostólico, representante del Santo Padre Benedicto XVI, en nuestra nación, Monseñor Pierre Nuyen Van Tot y Monseñor Ignacio Trejos Picado, Obispo emérito y casi un centenar de sacerdotes tanto del presbiterio de la diócesis cartaginesa, como otra serie de sacerdotes invitados de otras diócesis, así como los formadores del seminario y una cantidad considerable de seminaristas.

Primera Carta Pastoral de la Diócesis de Cartago Santiago Apóstol

Al llegar la hora de la homilía, el Obispo Cartaginés, con gran emoción y una expresión de entusiasmo y gozo en su espíritu y que dicho sea de paso,  no podía existir mejor escenario que el presentado, para anunciar desde su cátedra: que con ocasión del quinto aniversario de la creación de la Diócesis Santiago Apóstol, ha promulgado su primera Carta Pastoral y como lo mencionábamos anteriormente, titulada: La Fe un don, La Misión una tarea: Jesucristo Camino, Verdad y Vida; la cual  tiene como finalidad: iluminar el ser y quehacer pastoral y puntualizar los compromisos que implica hacer de la Diócesis de Cartago, una iglesia en estado de misión permanente a la luz de Aparecida.

La Carta Pastoral está dividida en cuatro partes, en  la primera destaca  las fortalezas que ayudan a vivir, transmitir y profundizar la fe como un don de Dios desde sus orígenes en esta diócesis, entre ellas: la gente y las comunidades son profundamente eucarísticas y marianas, las familias conservan un sentido  de unidad religiosa, se cuenta con un número creciente de agentes de pastoral y ministerios laicales, así como abundantes vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, pero  también se han detectado aspectos que amenazan y debilitan peligrosamente la vida de muchos creyentes, por falta de formación en la fe, por corrientes contrarias a la fe y grupos no  católicos que buscan confundir y alejar a fieles católicos de la Iglesia, especialmente a los jóvenes.


La segunda parte de la carta está centrada en los tres pilares que sostienen nuestra fe,  como son los tres amores claves que dan vida a la vida cristiana.

El primer amor raíz de nuestra fe es la Iglesia de Jesucristo, cimentada en el Santo Padre, el Papa, como cabeza visible de la misma y del Obispo sucesor de los Apóstoles. 
La Santa Eucaristía, como el centro de toda vida cristiana y de la actividad de la Iglesia, constituye el segundo amor, que debemos intensificar todos los días. No puede existir Iglesia sin Eucaristía, ni Eucaristía sin Iglesia. Debemos fomentar la conciencia en todos nuestros fieles sobre la presencia real de Cristo, tanto en la celebración de la Misa como en el culto eucarístico fuera de la misma. En tercer lugar, el amor profundo a la Santísima Virgen María, ya que ha sido y es protagonista en la fe de nuestro pueblo, y que  desde hace 375 años, Ella se hizo presente en medio de nosotros. Sin lugar a dudas, el Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles es el corazón espiritual de Cartago y de Costa Rica.

El tercer capítulo  de la Carta Pastoral, se refiere a una sólida formación doctrinal, pastoral y espiritual permanente y sistemática para los laicos y que para ello, se creará el Centro Diocesano de Formación “Santiago Apóstol”.

Asimismo hace referencia a dos grandes áreas de la sociedad y que tendrán gran prioridad y apoyo como son  la familia,  centro de la sociedad y la juventud, ya que es una realidad compleja, que debe ser atendida acorde a su edad, a su crecimiento educativo y en sus situaciones diversas y difíciles.

La cuarta y ultima sección se refiere a los tres grandes compromisos pastorales: 1.- La santidad de vida; 2.- La vivencia de la caridad y la comunión y 3.- Poner a la Iglesia Particular de Cartago, en estado permanente de misión.

Termina Monseñor Ulloa su homilía diciendo, que sólo mediante una pastoral orgánica, de comunión y de conjunto se puede continuar realizando esta enorme tarea que el Señor  ha encomendado desde hace cinco años y que ha presentado brevemente al Pueblo de Dios que peregrina en la querida Diócesis de Cartago, el inmenso y rico panorama pastoral, donde debemos integrarnos todos como discípulos misioneros del Señor y que tiene  la firme esperanza que estos dos acontecimientos del quinto aniversario de la diócesis y los 375 años del Hallazgo de la amadísima imagen de Nuestra Señora de los Ángeles, motivarán aún más, para que todos nos comprometamos, en la construcción del Reino de Dios.

Posterior a la homilía, se prosiguió con los diferentes ritos prescritos en los cánones de la Liturgia  de la Iglesia Católica, referentes a las ordenaciones sacerdotales, que al son de una serie de cantos,  hacían sentir en el ambiente de la presencia viva del Dios Uno y Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo, en tan especial y solemne ocasión.

Al finalizar la ceremonia los nuevos sacerdotes y como se estila en estos casos el obispo se puso de rodillas, recibió la bendición de los nuevos sacerdotes y les besó sus manos, que a partir de su consagración como ministros de Dios, serán las que en nombre del Sumo y Eterno Sacerdote; Jesucristo: consagraran el Pan y Vino como el Cuerpo y Sangre del Señor, perdonaran pecados, bautizaran, entre algunas de sus responsabilidades y serán los nuevos pastores para apacentar a los fieles que el obispo les encomiende. Después de este emotivo acto entre el obispo y los nuevos sacerdotes, los feligreses presentes hicieron fila, para recibir también la bendición de los nuevos sacerdotes.

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