HACE MAS DE 30 AÑOS EN UNA CASA DEL ALTO DE OCHOMOGO

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Un viaje por el tiempo a un lugar y a una sociedad cartaginesa que ya dejaron de existir.

Un relato por Esteban J. Leiva Picado



Una tarde de domingo, de enero 2009 andaba en trajines propios del trabajo habitual de este medio, una reunión se efectuaba en la casa de Don José Ramón Granados, en la comunidad de San Blas de Cartago.

En un momento de descanso tomé asiento en la sala de la casa, con la suerte que quedé mirando de frente a una foto poco común, lucía verdosa, como que el tiempo cambió sus colores, en ella se observaba una vieja casa de madera, en el corredor de la misma se observaba algunas personas, al frente pasaba la línea del ferrocarril, estaba rodeada de potreros y atrás un gran árbol de ciprés. Largo rato me quedé absorto mirando la imagen, debía ser vieja la foto pues al lado de la casa había un gran rótulo de Orange Crush, un refresco gaseoso de naranja que de niño disfruté en muchas pulperías pero que desapareció de los anaqueles.

Continuaba yo mirando aquella foto, algo me atraía, era como si de pronto al estar viéndola alguien atravesaría el camino frente a la casita, o tal vez pasaría el tren, quien sabe, o un chiquillo saldría corriendo de la casa en carrera “pal” potrero, era una imagen agradable, de pronto me pescó Don José Ramón Granados viendo la foto y me dijo

—¿Sabe donde quedaba esa casita?—

La versad no tenía idea, por la vegetación y la línea del tren podría ser Cartago pero no sabía con exactitud el lugar, en ese momento don José Ramón me contó lo que les voy a relatar.

Esa casita quedaba donde hoy está RECOPE en el alto de Ochomogo, cuando la gente iba para San José miraban el rótulo de la Orange Cruz y otro que decía “División Intercontinental” según dicen marcaba la separación del territorio continental de Costa Rica en sus dos vertientes pacífica y atlántica .

—El tren paraba ahí viera que lindo, nosotros calculábamos la hora en que pasaba el tren y nos íbamos a parar debajo del rótulo de la división intercontinental, del tren se bajaban un montón de gringos que nos tomaban fotos, a mí y a mis hermanos nos encantaba que nos tomaran fotografías, nos sabíamos los horarios del tren El Pasajeros El Pachuco todos los teníamos calculados—.

La casa estaba en la entrada de la finca de Don José Rafael López Calleja, una finca de ganado de leche, la casa era la del mandador de la finca, mi papá, Dagoberto Granados Solano, que de Dios goce, era el mandador y por eso vivíamos ahí. Recuerdo que las paredes estaban llenas de periódicos viejos que pegaban y no era por decoración, es que se metía el viento por las rendijas y viera que frió era Ochomogo en esa época, ya a las seis de la tarde se le helaban a uno los huesos—

Don José Ramón estaba emocionado contándome detalles de su niñez en la casa de la foto y tras una breve interrupción que le hacía por alguna pregunta continuaba su relato...

—la comida se preparaba en un fogón, eran unas piedras con unos metales donde se ponían las ollas y encima había unos estantes con leña que se mantenía adentro para que estuviera seca y cálida para ponerle al fuego. —

—Esos eran otros tiempos, muy pobres pero también muy honestos, a mí me encantaría que la gente joven viviera lo que nosotros vivimos aunque fuera solo por un día, no teníamos tele, ni luz, entre semana lo que se comía era al desayuno arepas con miel de tapa y agua dulce con leche, al almuerzo arroz y frijoles, por la noche frijoles con arroz pa variar, mis hermanos y yo ansiábamos que llegara el sábado y el domingo porque los sábados en la noche comíamos arroz frijoles y salchichón , y los domingos era lo mejor, era el único día de la semana que comíamos pan, y el que iba a la pulpería se ganaba un bollito más por el mandado, como yo era el más rápido para correr casi siempre me mandaban a mi a la pulpería de don Aníbal Quirós que quedaba como a media cuesta por donde estaba el quebrador Ochomogo y el bollito extra por el mandado me lo comía de camino y el almuerzo era fideos, de unos muy ricos que vendían antes en el mercado de Cartago, esos fideitos los comíamos solo con tomate picado pero sabían bien rico —

—Entre semana íbamos a la escuela, estudiábamos, esperábamos la pasada del tren o nos tocaba ir a dejarle café a mi papá en la finca, otros días nos metíamos a la finca a comer güisaros y anonas que abundaban—

—Éramos muy pobres pero muy honestos, fueron tiempos muy lindos, le repito, a mi me encantaría que la gente de ahora viviera por lo menos un día como nosotros vivíamos antes—

En aquel momento nos interrumpieron la tertulia pero ya había sido suficiente para devolvernos en el tiempo más de cuarenta años y andar por los senderos de una finca que ya no existe, ver la casita que fue demolida y hasta escuchar pitar el tren que al menos hoy, ya no pasa.

 

foto casa antigua en el alto de Ochomogo José Ramón Granados

 

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Post your comment comment Comments (6 posted)

  • Posted by Alejandro Lopez Calleja, 20 February, 2017
    Que lindos recuerdos de todo este relato yo me crie en esa finca y conoci a toda esa familia y a Dagoberto que que era el mandador de esta finca que lo llevo en mi Corazon igualmente los mejores recuerdos de su familia.
  • Posted by Ronald Crranza, 04 July, 2011
    Es muy interesante, pero me gustaría obtener mas información sobre ese rótulo de división intercontinental. y ver si todavía se encuentra,al igual de las minas y lagunas de Ochomogo, si alguien que lea este comentario sabe por favor comuníquese conmigo, gracias.
  • Posted by eugenia fonseca, 13 June, 2009
    Bueno la verdad esta tan bien relatado que se siente hasta el frio de Ochomogo.Vivo fuera de el pais y me emocione bastante leyendo esto porque que lindo cuando uno pasaba por ahi de camino a San Jose y ver lo diferente de ahora y estos relatos lo trasladan a uno a tiempos pasados .Gracias a Dios por los recuerdos y que orgullo oir a los turistas regresar y oirlos contar lo bueno que la pasaron a mi lo que mas me gusta cuando voy es ver como el costarricense disfruta de todo tambien.Adoro mi Costa Rica y a mi Cartago lo llevo muy dentro de.Gracias por historias asi que lo llenan a uno de emocion. sinceramente Eugenia
  • Posted by Harry Avendaño Porras, 21 April, 2009
    Felicidades por tan lindo relato. Hoy me entere de su periodico y me he interesado en visitarlo mas por lo tan agradable de la TERTULIA seguire prestarle mucha atencion. Los medios y nosotros los ciudadanos deberiamos de tratar de impulsar mas este tipo de RECUERDOS DE NUESTRA GENTE. Quizas en algum momento las provincias comiensen a intercambiar este tipo de cosas como parte cultural. Siga adelante,en buena hora.Gracias.
  • Posted by norma leiva, 29 March, 2009
    No por ser mi hermano hago este comenterio sino porque siempre he admirado ese deseo tuyo de compartir con todos y pricipalmente de preservar nuestras costumbres y tradiciones en especial las cartaginesas. Es bueno saber que alguien tan joven es fiel amante de la epoca de antano y fortalezca el sentimiento de que los tiempos mas memorables son aquellos que muchos no vivieron pero que se llenan con sus historias. Paisaje, gente y tradiciones. Te felicito y segui amando nuestra tierra.
  • Posted by Donald Cerdas S, 19 January, 2009
    Que tal mi amigo Esteban Leiva,yo fui complice de este lindo relato del que comentas,esa tarde de Domingo en la casa de José Ramón creo que cualquiera que hubiera estado en ese momento se hubiera llenado de nostalgia al escuchar los relatos de Don josé,me parece una exelente idea el que realizarás esta nota,talvez se abra un espacio en este medio para que la gente empiece a mandar fotos como esta y podeamos retroceder en el tiempo del Cartago que ya no tenemos.Exitos Donald Cerdas S.
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