OPINION: PENSAR Y ACTUAR SOBRE EL SUICIDIO, UN RETO PARA LA SOCIEDAD COSTARRICENSE DE NUESTROS DÍAS

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Domingo Abarca Vásquez
Vicepresidente de Sobrevivientes de la Red Mundial de Suicidiólogos
domingoabarca@presuicidio.com

Cada año más de un millón de personas en el mundo optan por dar fin a sus vidas y, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, en el año 2020 morirán por suicidio no menos de 1.500.000 seres humanos, lo que representa un suicidio cada 20 segundos. Pero por cada uno de ellos lo intentará entre 15 y 20 más, y con ello, seremos millones y millones de personas que en condición de sobrevivientes, deberemos superar nuestros duelos por la pérdida de seres queridos.

En Costa Rica, en el año 2008 se suicidaron 304 personas y para el año 2009, las cifras ascendieron a 380 casos. Solo Dios sabe cuántos miles lo intentaron en ese año, pero sí sabemos que fuimos más de 3.000 costarricenses los que empezamos a sentir nuestras vidas desoladas y que intentamos a toda costa medio armar de nuevo el rompecabezas de nuestra existencias, con la ausencia de alguno de nuestros seres amados.

En la Costa Rica de nuestros días, nos resulta imposible esconder por más tiempo el fenómeno social del suicidio: querámoslo o no, forma parte de nuestra vida cotidiana y no distingue edad, niveles económicos ni posición social; aunque por desgracia, sabemos que son los jóvenes, adolescentes y adultos jóvenes son la población más vulnerable.

¿Por qué se suicidan? Explicar las razones de tan fulminantes desenlaces en la vida de una persona no es sencillo y existen múltiples factores de orden cultural, político, económico y social a los que se puede recurrir para encontrar respuestas a la pregunta.

En mi libro “La Odisea del Suicidio: en memoria de Luis Alonso”, por ejemplo, recorro parte de la historia de la humanidad y busco el abordaje, el tratamiento y la reacción social ante el suicidio para aportar solo algunas aproximaciones a esa respuesta. Pero lo más importante es que, si de algo estamos seguros y en lo que coincidimos todos los que estudiamos este fenómeno, indudablemente, es que MUCHOS SUICIDIOS SE PUEDEN PREVENIR. 

Efectivamente, en nuestras distintas condiciones de políticos y gobernantes, de padres, madres, abuelos, tíos, tías, hermanos y hermanas, de amigos y compañeros, de maestros y maestras, de encargados de hacer cumplir la ley como funcionarios de policía, y en condición de voceros o representantes de Dios en la tierra, entre otros, encontramos las principales acciones que impiden que un ser humano se quite su vida. Eso lo sabíamos, lo sabemos ahora y más de 500 costarricenses lo han aprendido por primera vez en nuestro “Primer Congreso Nacional de Prevención del Suicidio: En memoria de Luis Alonso”

El día 10 de setiembre de 2010, en conmemoración del Día Mundial de la Prevención del Suicidio y por intermedio del Colegio Universitario de Cartago (CUC), tuve el privilegio de coordinar y ejecutar aquel Primer Congreso Nacional.

Se trató del primer evento que en su naturaleza se realizaba en Costa Rica y allí se hicieron presentes líderes y vecinos de todas las comunidades y todos los rincones del país, representantes de instituciones públicas y de muchas organizaciones comerciales y financieras, así como de diferentes representaciones cristianas. Acudieron a nuestro llamado cerca de 500 personas y a más de dos centenares que se inscribieron no pudimos aceptarlas por razones presupuestarias.

Todos, sin distinción alguna, avalaron nuestra propuesta dirigida a los políticos y gobernantes para la promulgación de una Política Pública para la Prevención del Suicidio, tendente a la creación de un Instituto Nacional de Prevención del Suicidio (texto visible en www.presuicidio.com).

Las razones de su aceptación fueron muy sencillas; al igual que muchos de nosotros, expresaron sus preocupaciones y su compromiso social, humano y cristiano por ayudar a personas a tener esperanza de vida y atenuar sufrimientos ante la pérdida de un ser querido por suicidio. Sus preocupaciones y limitaciones afloraron en el Congreso:

  • Les preocuparon los elevados índices de mortalidad por suicidio.
  • Los familiares, ante el reconocimiento de idealizaciones suicidas entre alguno de sus seres queridos, expresaron también sus preocupaciones y limitaciones, pues no saben cómo actuar y qué hacer ante una crisis suicida en alguno de ellos.
  •  En similares situaciones encontramos a casi la totalidad de los maestros, maestras, orientadores y orientadoras de escuelas y colegios que concurrieron al evento y la misma situación fue visible entre los la totalidad de los oficiales de policía y otras personas interesadas por sus vecinos y vecinas en sus respectivas comunidades.
  • Aunque parezca mentira, también médicos, psicólogos y psiquiatras participantes en el Congreso hicieron visibles sus minusvalías en el proceso de atención y abordaje a seres humanos en situaciones de crisis en sus clínicas y hospitales públicos o privados.
  • De casi 100 sobrevivientes que asistimos, por nuestra parte, reconocimos que tras la muerte de nuestros seres amados, solo Dios existió para consolarnos y darnos fortaleza y fuerza para seguir manteniendo lo que quedaba de nuestras vidas. Pero supimos que pocos suicidaron sus intelectos y no recurrieron a Él. De seguro se aferrarán a los antidepresivos y quizá terminarán sus existencias suicidándose y otros le darán fines a sus vidas estigmatizados y rechazados, sin saber que tanto ellos como sus seres queridos -y los nuestros-  fueron y somos víctimas de una sociedad que no quiso ni quiere reconocer el fenómeno social del suicidio como responsabilidad suya. 

Los que incursionamos en el estudio del suicidio y a quienes nos interesa volcar nuestros esfuerzos hacia estas nobles causas, hacemos nuestra una frase utilizada inicialmente en un movimiento para salvar el planeta:  “Pensar globalmente. Planear nacionalmente. Actuar localmente”. La misma fue acogida para su aplicación en el campo de la Prevención del Suicidio en el Día Internacional de la Prevención del Suicidio del año 2008, con el propósito de que las autoridades del mundo visualizaran ese fenómeno social como una forma de muerte que puede prevenirse, para describir liderazgo político y marcos de política para la prevención del suicidio a través de diversas acciones y estrategias a nivel nacional y para resaltar programas de intervención a nivel práctico que trasladan las políticas a actividades concretas a nivel local para la comunidad.

Pero desde antes, a partir del año 1996, las Naciones Unidas y posteriormente la Organización Mundial de la Salud  han venido recomendando que en cada país se desarrollen planes y políticas de prevención de suicidio.

En respuesta a este consejo, algunos países del mundo han promulgado sus correspondientes Políticas Públicas para la Prevención del Suicidio y con esas disposiciones normativas se han diseñado y se ejecutan novedosas acciones y estrategias encaminadas hacia esos fines.

En Costa Rica no hemos encontrado nada que nos merezca reconocimiento y ya es hora de que en adelante se piense en el suicidio para que todos los sectores y actores sociales actuemos sobre él, involucrándonos comprometidamente en la Prevención del Suicidio: sector público y privado, organizaciones de bienestar social, investigadores y científicos de diversos campos del conocimiento, voluntarios, líderes comunitarios y de diversas creencias religiosas, afectados y sobrevivientes de eventos de suicidio. PERO SOBRE TODO Y ANTE TODO, NUESTROS POLÍTICOS Y GOBERNANTES QUE SON EN DEFINITIVA QUIENES TIENEN LA ÚLTIMA PALABRA.

“Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad" (José Martí). Valga entonces la oportunidad para hacer un llamado vehemente a los señores diputados de la Asamblea Legislativa y a la Señora Presidenta de la República, para que el Proyecto de Ley que hoy se encuentra en la Comisión de Asuntos Sociales de ese prestigioso Poder de la República, encarne en nuestro Instituto Nacional de Prevención del Suicidio y que sean sus futuros miembros quienes definan pronto los esperados planes, las acciones y las estrategias para la Prevención del Suicidio y la Atención a los Sobrevivientes en Costa Rica. 

La comunidad académica ya ha aceptado su papel protagónico. Realizamos en el Colegio Universitario de Cartago el liderazgo con nuestro Primer Congreso Nacional de Prevención del Suicidio y desde ya invitamos a todos los sectores y actores de nuestra sociedad a las rigurosas actividades de capacitación, actualización y perfeccionamiento en la Prevención del Suicidio que desarrollaremos en el mes de febrero y que estarán a cargo de especialistas internacionales ya reconocidos a nivel nacional: el Dr. Sergio Pérez y Dr. Hernán Ortiz, quienes son el fundador y el Presidente de la Red Mundial de Suicidiólogos respectivamente.

Pero también desde ya estamos organiozando en el CUC nuestro Primer Congreso Centroamericano de Prevención del Suicidio, evento en el que espero la participación de al menos 1.000 asistentes. En esas actividades formativas, de reflexión y análisis sobre el fenómeno social del Suicidio, si Dios quiere, nos encontraremos. 

“Si ayudo a una sola persona a tener esperanza de vida y atenuar sufrimientos ante la pérdida de un ser querido por suicidio, nuestra vida no habrá sido en vano” (Domingo Abarca).

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  • Posted by Domingo QAbarca, 22 June, 2011
    ¡Gracias! Por cada uno de los comentarios emitidos a los artículos que tan gentilmente se me han publicado a través de este medio informativo sobre esta problemática social. ¡Eso nos obliga a seguir adelante! Aprovecho para anunciar que este año, por razones presupuestarias se ha tenido que suspender los eventos programados en el CUC en razón del Día Mundial de la Prevención del Suicidio. Así mismo, formulo respetuosa invitación para que a partir del 15 de julio, logren adquieran mi nuevo libro, EL TABÚ DEL SUICIDIO: DEL BOSQUE DE LOS SUICIDAS AL BOSQUE DE VIDA Y ESPERANZA. Los puestos de venta se anunciarán oportunamente a través de www.presuicidio.com
  • Posted by ALICIA RAMIREZ Q., 03 October, 2010
    Lo felicito por su propuesta y esperemos el gobierno le dé curso a su proyecto.
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