LA ODISEA DEL SUICIDIO: EN MEMORIA DE LUIS ALONSO

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LA ODISEA DEL SUICIDIO: EN MEMORIA DE LUIS ALONSO
Conversando con el autor
Responsable: Miguel Pizarro González

Apreciaciones del comentarista. “La Odisea del Suicidio: en memoria de Luis Alonso” es un libro lleno de espiritualidad y humanismo, pero también de dolor y sufrimiento. Está escrita en forma clara y sencilla, haciendo su lectura de fácil comprensión para toda persona.

En la obra subyace un verdadero realismo, que solo el autor pudo darle por su condición de afectado ante el suicidio de su hijo Luis Alonso. Se trata del primer libro que en su género, ha sido escrito en Costa Rica  y creemos que en todos los países del mundo, siendo su autor un sobreviviente. Es una obra que se debe leer porque allí se proporciona conocimiento sobre las principales explicaciones teóricas, filosóficas y epistemológicas en torno al Suicidio, desde diferentes perspectivas y desde diversos contextos históricos. Pero lo más importante es que, sin que sea un “Manual para la Prevención del Suicidio”, su autor deja sentadas las bases para que desde nuestros hogares, en las escuelas y colegios, y en nuestra propia comunidad, se implementen acciones tendentes a esos fines.

Los aportes de Abarca con su obra y como organizador del Primer Congreso Nacional de Prevención del Suicidio realizado en Costa Rica (setiembre-2010) ya dieron sus primeros frutos,  pues la obra culmina con su propuesta para la implementación de una Política Pública para la Prevención del Suicidio en Costa Rica, que ha sido incorporada en la Comisión de Asuntos Sociales de la Asamblea Legislativa: se persigue la creación de un Instituto Nacional de Prevención del Suicidio.  También, gracias a sus esfuerzos, secundados por el Diputado Víctor Hernández Cerdas, por primera vez en nuestra historia, por unanimidad, en el seño legislativo, los Diputados y Diputadas, en el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, guardaron un minuto de silencio en memoria de Luis Alonso, y de todas s aquellas otras personas que en sus vidas, tomaron la difícil decisión en suicidarse.

Lo siguiente, es solo un extracto de una serie de preguntas formuladas a Abarca con respecto a su obra.

1-. ¿Por qué decidió escribir el libro a sabiendas del dolor y sufrimiento que le acarrearía? La cosa no fue para nada sencilla. En esta vida y para seguir viviendo, hay que tomar algunas decisiones, por más difíciles que sean. La muerte de mi hijo y las circunstancias de su muerte me hicieron impostergable la necesidad de escribir, para romper con algunos mitos sobre el suicidio y la conducta suicida; y si para ello había que desenterrar el cauce de las lágrimas - como ocurrió durante todo el proceso de redacción del libro, lo confieso- había que hacerlo.

a) ¿Cómo permitir y permanecer callado ante aseveraciones tan infundadas como que el suicidio es un asunto de maldiciones generacionales? ¿Cómo permitir y permanecer callado cuando se afirma que existen suicidas buenos -que van al cielo- y suicidas malos -como mi hijo- que deben ir al infierno? Esas afirmaciones, defendidas por autoridades de representaciones de diversas creencias religiosas NO SE PUEDEN ACEPTAR porque sin quererlo, pueden desembocar, como creemos ha ocurrido, en el suicidio de nosotros los afectados o sobrevivientes. ¿Quién siendo padre o madre no idealiza y ensalza la muerte cuando NADA MÁS Y NADA MENOS que “representantes de Dios” en la tierra le carcomen lo que queda de sus cuerpos, atormentándole de esa manera. Por eso en la Odisea del Suicidio, recurriendo a la Santa Biblia, que es Palabra de Dios, intento romper con aquellas valoraciones y creencias -que estoy seguro que lo hago- e invito a La Iglesia a asumir un papel diferente en la eventualidad de que forme parte de una estructura interinstitucional que desde el Estado, se aboque a la Prevención del Delito y la Atención a los Sobrevivientes.    

b) También decidí escribir el libro porque con el suicidio de mi hijo encontré que aunque pareciera mentira, NO EXISTÍA EN COSTA RICA NINGUNA POLÍTICA PUBLICA, NI INSTITUCIÓN SOCIAL, que en forma integrada y coherente se preocupara por quienes idealizan el suicidio como forma de enfrentar sus problemas existenciales, ni mucho menos a quienes como yo, sobrevivimos ante esos problemas sociales. Ni en el Ministerio de Salud (responsable de la Salud Pública), ni en el Ministerio de Justicia y Paz (responsable de prevenir la Violencia) figura el suicidio, que se concibe teóricamente como una manifestación de la Violencia y un problema de Salud Pública.

c) También decidí escribir el libro porque indistintamente de mi formación académica, rechazaba -como sigo rechazando- que los principales desencadenantes del suicidio fueran  variables relacionadas con La Salud, en las que se aferran, por ejemplo, los Psicólogos y los Psiquiatras. De estos especialistas reconozco y valoro sus aportes en intervenciones en momentos de crisis suicida, pero en asuntos de investigación científica de la etiología del suicidio NO y eso es sencillo porque diversas razones que plasmo en el libro.

Mi tesis, que formulo como hipótesis es la siguiente: Existe una mayor relevancia de factores sociales (macrosociológicos)  que provocan el acto de quitarse la vida, desencadenando la idealización, la crisis suicida y el suicidio en sí; y cuando se suscita la intervención psicológico-psiquiátrica, SOLO SE MIRA Y SE BUSCAN LAS CAUSAS “VISIBLES” DEL SUJETO EN EL MOMENTO EN QUE SE ABORDA A LA PERSONA. En ese estado, como es de esperar, solo encuentran como causas la depresión, la neurosis y la paranoia, por ejemplo.

¿Quién no va a estar deprimido si enfrenta problemas familiares, económicos, sociales, amorosos, etc.? ¿Quién no es neurótico, en mayor o menor grado cuando nuestra sociedad actual provoca en los jóvenes y adolescentes una demanda a su existencia ensalzando valores y metas diferentes a los que podemos alcanzar?: La creación de falsas expectativas en relación con nuestro status y posición social, son los desencadenantes de este tipo de problemáticas.  ¿Quién no es víctima de paranoia exógena en sus hogares, en sus lugares de trabajo, en la escuela o en el colegio, en su comunidad, etc.?: Cuando nosotros como padres, consejeros o maestros forjamos en nuestros hijos, los niños o adolescentes a ser y actuar según nuestras expectativas, sin que ellos no lo desean, provocamos el surgimiento de estos problemas.

d) Por último, siendo el asunto de mayor importancia, decidí escribirlo porque solo con la muerte de Luis Alonso, descubrí que si hubiese estudiado lo más elemental de prevención del suicidio, quizás, mi hijo no se hubiera suicidado. Es por esa razón que, por ejemplo, desde ya estoy programando los primeros cursos de Prevención del Suicidio que se impartirán formal y permanentemente en Costa Rica, a través del Colegio Universitario de Cartago. Estarán dirigidos a padres y madres; maestros, maestras y profesores de escuelas y colegios; a oficiales de la Policía y Bomberos y a cualquier persona interesada. Darán inicio en el primer semestre del año 2011, si Dios quiere.  

2-. Pero… ¿cuál es la importancia de que en la etiología del suicidio adquieran importancia los factores sociales o de Salud? Ah, cuidado porque eso es un asunto muy delicado y de mucha importancia. Te lo resumo así, como está escrito en el libro: Si se continúa aceptando  de que son las depresiones, la neurosis o las paranoias las que desencadena suicidio; se corren tres riesgos fundamentales:

a) Que el abordaje al problema del suicidio para su prevención termine en las clínicas de terapias y psicoterapias clínicas, con el consiguiente resultado: la persona también termina sedada con antidepresivos o internada en el psiquiátrico, cosa que en nada favorecería su recuperación.

b) Que la investigación científica del fenómeno del suicidio, como problema o fenómeno social se paralice y no avance hacia otras sendas del conocimiento científico para su entendimiento y abordaje. En la investigación de estos fenómenos no se puede mirar a la persona (suicida o a la que idealiza o intenta quitarse la vida) en forma aislada, fuera de un contexto social histórica y concretamente determinado, a sabiendas de que todo individuo construye su mundo y que el mundo construye al individuo y que por ende, existe una estricta y estrecha relación e interacción entre el individuo y la sociedad. En la investigación científica del suicidio es mucho lo que ha aportado y aportan ciencias y disciplinas como la Sociología y la Antropología, la Psicología y la Psiquiatría, la Fenomenología, la Química, y algunas otras más; y por eso no se puede ni se debe dejar a merced de las ciencias de La Salud.

c) Por último, como se afirma en el libro recurriendo a otros autores: “Si el suicidio es siempre producto de enfermedades mentales entonces las Políticas Públicas deben seguir determinado rumbo. Pero si, en cambio, el suicidio puede también tener motivaciones independientes del estado mental del individuo entonces las políticas públicas deben seguir determinado rumbo. Pero si, en cambio, el suicidio puede tener motivaciones independientes del estado mental del individuo problemas económicos, familiares, de pareja, etc., se deben ampliar los tipos de política pública a implementar”.

3-. ¿Cual seguirá siendo su papel en el estudio del fenómeno del suicidio y en la prevención del suicidio? Desafortunadamente, para bien o para mal, como lo digo en el libro, con la muerte de mi hijo Alonso, he decidido enrumbar mi existencia y privilegiar en mis investigaciones y en el conocimiento, sobre todo asunto vinculante con de suicidio, la prevención del suicidio y la atención a los afectados.

Ya se ha pensado en algunos temas de investigación científica sobre el suicidio desde la perspectiva de género, en jóvenes y adultos, y en los privados de libertad en los establecimientos penitenciarios de la Dirección General de Adaptación Social. También, para promocionar y divulgar el conocimiento sobre el suicidio a nivel formal, me encuentro diseñando un Diplomado en Suicidiología como nueva oferta académica a ofrecer por el Colegio Universitario de Cartago y con esos mismos fines, espero estar impartiendo algunas charlas y conferencias a nivel nacional e internacional, especialmente a jóvenes y adolescentes, víctimas por excelencia de la violencia social y población más vulnerable al suicidio.

A propósito de los jóvenes y adolescentes, a ellos solo les enseñamos -en nuestras casas, en las escuelas, colegios y universidades- que la “vida es salud, dinero, amor y felicidad”, pero no les decimos ni les ayudamos a aprender para enfrentar las otras realidades sociales de nuestra existencia en sociedades consumistas, como la nuestra, que lejos de ensalzar en VALOR DE LA VIDA, me perece que les insta a metas difíciles de alcanzar, suicidio instándoles –directa o indirectamente- a sus deseos de terminar con sus vidas.

Pero sobre todo, debemos esperar a que con la ayuda de Dios, los señores Diputados de nuestra Asamblea Legislativa promulguen la ley que dé vida a nuestro INSTITUTO NACIONAL DE PREVENCIÓN DEL SUICIDIO. Solo a partir de ese momento podremos ver con alguna claridad el papel que puede jugar en la sociedad costarricense para contribuir a dar esperanza de vida y atenuar sufrimientos ante la pérdida de un ser querido por suicidio. 

4-. Una última pregunta. ¿Cómo adquirir el libro?

Por ahora sólo se vende en las instalaciones académicas del Colegio Universitario de Cartago o mediante solicitudes a través de miguelpizarro@presuicidio.com y domingoabarca@presuicidio.com; o a través de los teléfonos 8821 0976 y 8784 8501.

 

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  • Posted by Domingo Abarca, 22 June, 2011
    ¡Gracias! Por cada uno de los comentarios emitidos a los artículos que tan gentilmente se me han publicado a través de este medio informativo sobre esta problemática social. ¡Eso nos obliga a seguir adelante! Aprovecho para anunciar que este año, por razones presupuestarias se ha tenido que suspender los eventos programados en el CUC en razón del Día Mundial de la Prevención del Suicidio. Así mismo, formulo respetuosa invitación para que a partir del 15 de julio, logren adquieran mi nuevo libro, EL TABÚ DEL SUICIDIO: DEL BOSQUE DE LOS SUICIDAS AL BOSQUE DE VIDA Y ESPERANZA. Los puestos de venta se anunciarán oportunamente a través de www.presuicidio.com
Contacte a Mi Cartago info@micartago.com

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