LA NAVIDAD EN AGUA CALIENTE

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“La Navidad en Agua Caliente”

Por Fraser Pirie

Había conocido a una joven muchacha en San José, quien venía regresando de la playa muy asoleada y con pecas, me había gustado bastante. Después vino a cenar a mi casa en Agua Caliente de Cartago donde Dorita Araya quien había cocinado una buena cena para esperar los dos a la invitada.

Pero la invitada se perdió y andaba por Dulce Nombre de Jesús preguntando direcciones, hasta que le dieron las señas. Eventualmente fue llegando al portón grande frente a la Escuela Juan Vásquez de Coronado.


Dorita preparaba la cena. Al ir conociendo la casa, a mi invitada le gustó un cuarto que era una bodega llena de muebles y adornos rusos que eran de mi padrastro. Ahí pasó un largo rato viendo cuadros y cosas antiguas. Así fue mi segunda cita con la guapa Rosalía.

En buena hora el 4 de enero de 1975, me casé con ella, con Rosalía Gil Fernández. Según mi esposa, pasaría los mejores años de su vida en esa casa solariega que sonaba por las noches haciéndonos pensar que de seguro nos asustaban. Lo que en realidad sucedía era que las maderas se enfriaban y se retorcían mientras nuestra casa se acomodaba. A veces se escuchaba alguien rascando el cielo raso y era una familia de zorrillos que tenía su nido por allí. Era una casona antigua, limpia y sana, pero también albergaba otras especies.

Bueno, el colmo fue cuando fumigamos por debajo de la casa y las culebras decidieron emigrar. ¡Entonces de repente una culebrita coral asomaba la cabeza con toda tranquilidad en la bañera de los niños y luego salía campantemente buscando la puerta principal camino al jardín! El remedio fue majar ajos y las culebras al mejor estilo de Drácula, decidieron emigrar hacia otros rumbos.

En 1976 nació mi hijito Christopher, luego David en el 1978 y su hermanita Stephanie, muy redondita y bella llegó en 1980.

Happy la perra dinamita, también arribó en esas fechas para cuidar el Jardín de Fuchi. La casa se llenaba de felicidad con una familia amorosa. Happy con su cuido del jardín y controlando sus alrededores: las mariposas, los sapos, y la vida del jardín.

En Navidad, el 23 de diciembre ya estaba todo listo y con el fin de esperar el momento anhelado de la visita de “Santa”, guindábamos en nuestra chimenea unas medias anchas, hechas por la abuelita a su estilo canadiense, con el nombre de cada uno bordado en la parte superior. Todavía las conservamos, son parte de las horas mágicas que nos brindan los días de Navidad.

Si Santa se atrasaba y no estaban los regalos, entonces las medias estarían llenas y abultadas para las tempranas horas del 25 de diciembre. Así se podrían entretener los niños mientras llegara Santa.

Las medias, aún vacías guindan de la estufa para que Santa, cuando pase, las pueda llenar de pequeños obsequios.


24 de Diciembre: La Navidad :

siempre es un momento tan especial, tan esperado… ¡especialmente, si como nosotros, tenías la suerte de estar conectados con el Polo Norte!

Un 24 de diciembre por la noche teníamos una gran conmoción afuera: los perros ladraban y fuimos a ver que ocurría, seguro era la visita esperada de Santa Claus. A los renos no los vimos, quizás estaban afuera en el callejón, muy cerca del cafetal, pero un personaje vestido de rojo, entró a la casa; los perros fascinados movían los rabos, los niños se asustaron de ver a Santa en nuestra sala, con una barba blanca y riéndose constantemente, alegrándonos a todos con su conocido “Jo-jo-jó.”

Con Happy a su lado un poco extrañada también, Santa entró a nuestra casa y sin poderse tomar ni una coca cola, ya que iba precisado donde tantos niños de tantas casas que todavía tenía que visitar, entregó su cargamento de regalos y…. jo-jo-jó, se despidió a una distancia prudente de los niños.

David y Stephanie estaban con los ojos redondos de la impresión y Christopher, más mayor ya ponía cierto cuidado. Se despidió Santa en dirección al Jardín de Fuchi, en busca de su trineo y de sus renos.

Cuando entré de tomarme un refresco en la cocina, llegó Christopher a decirme que había visto a Santa. ¿“Y los renos también”, le pregunté? ¡Se quedó pensando y me dijo que sí, que si los había visto! Con eso se fueron a ver que había dentro del saco rojo.

 

La Hora del Duende:

Con ese saco mágico, los niños se olvidan de todos y empiezan a abrir sus regalos, jugando en el piso. David se paraba a cada rato para enseñarme los regalos de Santa. Pero ya llegaba la hora del cansancio y con un gran bostezo se restregaban los ojos.

“David es que acabo de ver a un duende llegar y tirarte arena en los ojos”, le explicaba a mi niño.

¿“Y que hizo Pa”?

¡“Bueno el duendecillo llega y cuando usted vuelve a ver para el otro lado, le tira esa arenita y ya te da sueño”!

¿”Y adonde vive Pa”?

“Bueno el duende vive en el bosque de bambú, allá por el puente”, le explicaba. “Mañana podemos ir a ver el bambú a ver si lo podemos ver”, le ofrecía.

Stephanie nos veía con sus grandes ojos negros, mientras arrullaba suavemente a su nueva muñeca Cabbage Patch. “¿Papá de qué color son los duendes? ¿Son verdes o rojos, o azules”?

“Mañana los vamos a buscar en el bosque de bambú. Dicen que son de color esperanza, por eso son verdes, brillantes, pequeños y sonrientes”, le aseguraba a la bella niña sonriente.

Ya la noche de ensueño cobija a los niños y es hora de dormir. Ya pasó el trineo y talves el año entrante todos podremos ver a los renos. El duendecillo de las arenitas también anda buscando a los niños para dejarlos dormidos. Con la cabeza muy pesada y muy cansada, los tres angelitos se llevan a la cama.

Ya metidos debajo de las cobijas oímos una bulla en la distancia y los vuelvo a ver y les digo, “Oigan ya Santa Claus pasó por la casa de los vecinos. Tiene tanto trabajo esta noche y también tiene que ir a tantas casas. ¡Pero el año entrante, mejor le dejamos una coca cola para que se la tome”!

Yo pensando en el refresco y los niños cobijados en la felicidad en el ensueño de la magia de la Navidad.

 

La noche de Navidad enciende una lamparita dentro del corazón de la gente. Es una noche buena donde las familias se reúnen para celebrar el nacimiento del Niño Jesús que así nace en todos los hogares.

Yo encontré el gran significado de la Navidad un 25 de diciembre de 1970, cuando una amiga me llamó por teléfono para salir a almorzar. Pero en realidad era para llevar comida a una familia que no tenían que comer. Entonces compramos unos pollos asados y fuimos a Escazú a entregarlos. Se comieron los pollos al instante; nunca me dieron las gracias, pero mi corazón lo sentía grande en mi pecho y nunca volví a ver hacia atrás, ¡el calor que sentía en las profundidades de mi pecho me daba las gracias por una buena acción! Hacer una caridad en cualquier tempo durante el año en bueno, pero poderlo hacer para la Navidad, tiene un significado especial. Porque como lo supe a los veinte años, las gracias se llegan a sentir en el corazón y da una alegría mayor, cuando uno aprende a dar de sí mismo.

¡Ese es el significado de la Navidad!



Post data:

Al año siguiente de nuevo volvió Santa Claus, y esta vez Christopher se le quedó mirándolo fijamente. Pero bueno no pudo ver más allá de lo esperado. Pensándolo, porque no tenía muy claro el misterio, volvió a ver al piso. Entonces, cuando ya Santa se había ido en busca de su coca cola y el trineo, el joven investigador me preguntó ¿porque Santa usaba los mismos zapatos que yo?

David se molestó bastante porque él seguía seguro que Santa vivía en el Polo Norte. ¡Bueno, le acababa de mandar una carta con la lista de juguetes que quería, y se los trajo!

Sin embargo, desde el Polo Norte Santa decidió que el año siguiente pasaría muy de noche y se deslizaría suavemente por la chimenea de la antigua casa de Agua Caliente.

¡Esa vieja casona con los grandes higuerones en el mágico Jardín de Fuchi donde vivía la muy audaz y confisgada perra Happy! Esa casa querida donde yo vivía hace tiempos con Rosalía y mis tres hijos pequeños. Quizás sea por Agua Caliente ser un pueblo tan especial, o porque los padres amamos nuestros hijos y del amor se nutre la familia.

Fraser Pirie

Aguacal1@yahoo.com

Fotos

1. Fraser, Christopher, Stephanie, y David Pirie Gil, en 1982.

2, Christopher, un poco inseguro y extraño, saluda a Santa Claus.

3. Christopher frente al árbol decorado para Navidad.

4. David Pirie en el Jardín de Fuchi.




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Post your comment comment Comments (7 posted)

  • Posted by jose solano, 04 February, 2011
    Hola don fraiser espero se encuentre bien yo soy de la generacion de su hijo christopher lo recuerdo muy bien y a david tambien naci en 1974 y comparti algunas cosas de niño junto con ellos recuerdo el lago en la hacienda recuerdo su casa que lastima que la destruyeron son tantos pero tantos recuerdos que me pasaria horas de horas hablando de todo cabe decir que yo le tenia terror a su persona y a los perros pastor aleman que tenian mi abuela trabajo muchos años para su papa en la hacienda bueno mucho gusta saber que tal vez lea mi comentario hasta luego image
  • Posted by Mary Cantillo, 12 January, 2011
    Don Fraiser, me encanto su historia, ojala muchos ninos del mundo pudieran tener una navidad como la que usted le dio a sus hijos, y llegar de amor cada mas a los hijos para que estos sean buenos padres y madres. El compartir el amor es muestra de un gran corazon, espero algun dia tambien llevar comida a una familia en navidad y sentir lo que usted sintio. Bueno Dios lo Bendiga, una gran admiradora de sus magicas y bellas historias. image
  • Posted by Familia Romero Mora,, 03 January, 2011
    Don fraiser. gracias por hacernos recordar los tiempos que lo conocimos y a su Familia . Tenemos mi familia ( Margarita, Alicia, Lizbeth, Patricia Alexis(padre) y Alexis (hijo)muy hermosos recuerdos. Bendiciones a todos image
  • Posted by Carolina Cedeño C., 01 January, 2011
    Recuerdo bien cuando Cristofer iba a jugar cn los sobrinos de Dora puesto k creci a dos casas de la de ella, y esa casa; llena de historia, lastima k ya no esta..... image
  • Posted by Elizabeth Cantillo A, 27 December, 2010
    Lucrecia, yo tuve el gusto de conocer esa casa cuando era una niña, y te puedo asegurar lo encantadora que era para mi, pero aún más la familia Pirie y las vivencias que muchos de sus amigos tuvimos en ella. Don Freiser, gracias por compartir este y muchos otros relato con nosotros. Siempre es agradable escucharlo. image
  • Posted by lucrecia solano, 27 December, 2010
    Que hermoso relato yo soy vecina de Dulce Nombre y en mi memoria esta esa hemosa casa siempre añore onocerla era para mi enigmatica... lastima que nunca pude y que ya no este, Dios lo bendiga y un prospero año venidero: image
  • Posted by kenneth solorzano cervantes, 26 December, 2010
    muy bien don Fraser, excelentes experiencias en familia y lo mas importante el mensaje de caridad en navidad y en cualquier epoca del año. Saludos Cordiales image
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