LA CIUDAD DE CARTAGO A MEDIADOS DEL SIGLO XIX Y LOS ALBORES DEL SIGLO XX

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El historiador Guillermo Brenes Tencio comparte con los lectores del periódico MiCartago.com un artículo sobre cómo lucía la Ciudad de Cartago Costa Rica a mediados del siglo 19 e inicios del siglo 20, sus calles y  arquitectura

¿Cómo era la ciudad de Cartago a mediados del siglo XIX
y los albores del siglo XX?

Por Guillermo Brenes Tencio
                              

Diversos relatos de viajeros extranjeros que visitaron Costa Rica dan testimonio de la fisonomía de la blasonada como "Muy Noble y Muy Leal" ciudad de Cartago de mediados del siglo XIX.
A modo de ejemplo, los doctores Moritz Wagner y Karl von Scherzer detallaban que la antigua capital colonial era hacia 1852: "…una aldea tranquila y pacífica. Sus casas están construidas, para mayor seguridad contra temblores, de un solo piso de ladrillo y cubiertas de tejas huecas. Ninguna de sus iglesias tiene importancia histórica y arquitectónica, a no considerarse el antiguo templo frente a la plaza del mercado [Iglesia Parroquial del Apóstol Santiago el Mayor], con sus torres cuadrangulares derribadas por el terremoto [de septiembre de 1841] y que aun aguarda su reconstrucción, como ruina moderna".

 

       En la primera mitad del siglo XX, Mario Sancho Jiménez (1889 – 1948)  escribió en sus Memorias lo siguiente: "Con dificultad habrá dos cosas en el mundo tan diferentes como el Cartago antes del terremoto y el actual. Es claro que quienes ahora evocamos el viejo Cartago no podemos menos de poetizarlo y representárnoslo más bonito tal vez de cómo era…"


        Pero, ¿cuál era la fisonomía interna de la ciudad? El espacio urbano ya se encontraba definido: como típica ciudad heredera del planeamiento colonial, la Plaza Mayor o Principal se estructuró como el eje central. Alrededor de ella se accionó todo: la política, la religión, las relaciones sociales y comerciales. La ciudad se lee como un "texto social" y si en el cuadrante principal residían las familias más distinguidas de Cartago, los barrios periféricos (verbigracia, Los Ángeles y El Carmen) estaban reservados para los grupos marginados o menos favorecidos económicamente. En suma, las diferencias sociales  se reflejaban en el desarrollo espacial de la ciudad.
          Al caracterizar la vieja metrópoli como una típica fundación hispanoamericana, Sancho señala: "En medio de la población estaba la Plaza, sembrada de árboles... Al norte se erguía el Ayuntamiento… , y al este el templo destinado a Parroquia que, después del terremoto de 1910, quedó definitivamente convertido en ruinas, sin que jamás hubiera llegado a terminarse ni a servir el propósito religioso para que se edificaba…"
 

       
 
          En el casco cartaginés sobresalían algunos notables edificios públicos. Nótese, por ejemplo, el significado solemne, ostentoso y de poder, en inmuebles emblemáticos como el Palacio Municipal y el Cuartel Militar. Entretanto, el edificio del antiguo Colegio de San Luis Gonzaga, de fachada simétrica, fue diseñado con cierta influencia de las villas y palacetes renacentistas.

 

 

        La arquitectura privada fue desplazando los adobes (tierra) por el bahareque (por ser más liviano), lo que dio a la ciudad una imagen "acriollada", que combinaba el estilo neoclásico con la herencia vernácula colonial, tal y como lo plantea el arquitecto Andrés Brenes Zúñiga.
       Las edificaciones eclesiásticas de la Vieja Metrópoli eran monumentales para el medio costarricense  y exhibían fachadas austeras. Su estructura combinaba la piedra con el ladrillo y el adobe, tal es el caso de la iglesia de Nuestra Señora de Los Ángeles y la de Nuestra Señora de La Soledad.


      A finales del siglo XIX, el estilo neogótico fue empleado para conformar la imagen romántica y maravillosa de templos y capillas. Así ocurrió en el caso de la capilla del Colegio Sagrado Corazón y de las iglesias de María Auxiliadora y de San Nicolás de Tolentino.

 

        
         El violento terremoto del día de San Antolín de 1841, detonó la reconstrucción  de la ciudad de Cartago, bajo una estética de impronta neoclásica, en anteposición al barroco característico de los tiempos coloniales. De dicho terremoto, como lo destacan los investigadores Sonia Vargas Calderón y Carlos Ugalde Hernández, se heredó el primer código constructivo que sería remozado luego del terremoto del 4 de mayo de 1910 (conocido como Terremoto de Santa Mónica). Como bien apunta el historiador Arnaldo Moya Gutiérrez, los cambios en el paisaje urbano y en los estilos de vida en la ciudad de Cartago fueron más fuertes a partir de los eventos sísmicos del lapso comprendido entre 1841 y 1910, al vislumbrarse en los círculos públicos y privados, la irrupción de los ropajes de la modernidad. Todo ello se produjo paralelamente al proceso de auge de la economía agroexportadora y del Estado liberal.
     Según explica el historiador Franco Fernández Esquivel, autor del libro La Plaza Mayor, hacia mediados del siglo XIX, se ensancharon las calles de Cartago y se abrieron espacios públicos urbanos como fue la dotación de plazas menores. Uno de ellos fue la renovación de la colonial Plaza Mayor, la cual a finales de la década de 1880, se convirtió en un coqueto parque, lleno de árboles y flores, con quiosco de música y barandas forjadas en su perímetro. El Parque Central fue un importante punto de reunión y socialización de los diferentes grupos urbanos cartagineses, donde se llevaban a cabo las tradicionales retretas.


       
           Igualmente, se crearon otros espacios abiertos frente  la Iglesia de Nuestra Señora de Los Ángeles, luego se construyó la Plaza de Asís (cerca de la Iglesia y Convento de la Orden de Frailes Menores Capuchinos), la Plaza de La Soledad, la Plaza de San Nicolás de Tolentino, y la Plaza de Nuestra Señora de El Carmen, convertida luego en el Parque Jesús Jiménez.

    
           La ciudad de Cartago se componía de diez a doce cuadras de  este a oeste y unas ocho cuadras de norte a sur. Por allí circulaban, en cualquier sentido, rústicas carretas, elegantes coches de tiro y peatones de todas las clases sociales. Afirma el historiador Enrique Martínez Arias que antes del terremoto de 1910, las calles eran empedradas y con declive hacia el centro, por donde discurrían las aguas de las constantes lluvias en caños constituidos por dos cordones y un fondo de piedra redondeada. Todas las manzanas estaban atravesadas por acequias que recibían tanto las aguas pluviales de los solares de las casas como la de los usos domésticos.

 

    En Cartago, "ciudad vetusta y madre histórica de Costa Rica", se hicieron esfuerzos por mejorar y renovar la infraestructura con obras de empedrado y en los sistemas de desagüe y alumbrado público, telégrafo, servicio telefónico y tranvía. Pero eso es ya otra historia.

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Post your comment comment Comments (6 posted)

  • Posted by T Whitman, 28 January, 2013
    Estimado Guillermo, Voy a anadir mas un poco de informacion sobre mis comentarios en mi ultimo mensaje-envio. Escribi sobre el senor Luis Oreamuno, el senor que adopto a Guillermo Brenes, uno de los hijos de su hermana, supongo. El nomeado Luis Oreamuno viajaba a la costa para trabajar en el "United Fruit Company" durante la semana y volvia a Cartago durante los fines de semana para visitar la familia.
  • Posted by T Whitman, 28 January, 2013
    Estimado Guillermo, Hablo mejor ingles que espanol pero quisiera decir que me interesaria saber mas sobre las familias, siglo XIX-XX, de Cartago, Costa Rica. Luis Oreamuno tenia conecciones con la familia Brenes - Luis Oreamuno "adopto" un nomado Guillermo Brenes, uno de varios hermanos de una familia que perdio o su mama o papa. ....Tambien me gustaria saber mas sobre la familia que vivia en la finca del Cot - una de las mujeres Fernandez Oreamuno se caso con Don Pepe, un Espanol nacido.
  • Posted by Carlos Obando Castillo, 18 September, 2011
    Sería interesante demarcar el antiguo cuadrante, con sitios conocidos en este momento. Pero muy interesante conocer cual era el cuadrante a principios de siglo
  • Posted by Oscar Antonio Guevara Salazar, 06 August, 2011
    Gracias Guillermo por tu artículo, que nos refresca la historia local. El levantamiento de nueva infraestructura pública y privada deribada de los frecuentes terremotos hizo que de la ciudad colonial no se preservaran restos, y se adoptaran estilos europeos importados en algunas edificaciones.El aporte de los italianos con la construcción de "cordones de caño",para la aguas así como lajas para las aceras y la mampostería en piedra de sócalos y paredes de iglesias fue un gran aporte,que luego fue retomado por picapedreos criollos de El Carmen y Taras.
  • Posted by juan carlos, 14 May, 2011
    ni los terremotos nos han detenido, de las cenizas nos hemos levantado...gracias por el artículo...
  • Posted by Fraser Pirie R., 13 May, 2011
    Buen artículo de don Guillermo acerca de la antigua Cartago. Lo que hoy empezamos a llamar el casco histórico de Cartago. Hay mucho aun desconocido de la ciudad que esta por descubrirse.
Contacte a Mi Cartago info@micartago.com

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