DOS HISTORIAS DE FE Y DEVOCION

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En medio de un mar de personas que hacían romería por la ruta principal de peregrinaje, micartago pudo conocer las historias de dos romeros que se dirigían hacia la Basílica con mucha fe.

Se trata del joven Esteban Arias y de Don Alejandro Barrantes, quienes llegaron a Cartago despúes de peregrinajes muy duros realizados con mucha devoción a la Negrita.

En el caso de Arias, el joven caminó los más de 22 kilómetros que hay entre la Catedral Metropolitana y la Basílica de Los Angeles descalzo.

Arias indica que esta es la sexta ocasión en la que realiza este sacrificio. "No deja de ser doloroso y cansado pero ya tengo una idea", señaló.

Este devoto de la Virgen de Los Angeles es oriundo de Fátima, en Cartago, pero hoy se dispuso, como varios años atrás, a viajar a San José en bus para devolverse caminando.

Al consultarle sobre intenciones particulares, el romero dice que tiene tres peticiones especiales: la salud de su novia, que padece de asma, la de su madre, que será operada en setiembre, y la sobriedad de su padre.

Al momento de la entrevista a Arias le faltaba alrededor de un kilómetro para llegar al santuario, por lo que dijo encomendarse a la Virgen para que le permitiera llegar.

Dos horas después nos topamos con Don Alejandro Barrantes, oriundo de Esparza, quien emprendió su caminata desde su casa, ubicada en ese cantón Puntarenense.

Barrantes Salazar señala que a él, a su hermano, y dos primos más que los acompañaron, les tomó 24 horas de peregrinaje para llegar a su meta, la Basílica de Los Angeles.

A pesar de lo sorprendente de tan larga caminata, de alrededor de 117 kilómetros, Barrantes indica que es la sétima vez consecutiva que la realiza.

Con palabras entrecortadas por el llanto ante la emoción de verse tan cerca del templo de la Negrita, el romero puntarenense compartió una historia personal que le conmueve mucho.

El camina para pedir por su familia pero también en agradecimiento a la Virgen de Los Angeles porque no permitió que su padre falleciera en el hospital cuatro años atrás.

Su madre sí murió en un centro hospitalario, lo cual fue muy doloroso para él y su familia. Por tanto, cuando su padre fue internado por estar enfermo de gravedad, Barrantes le rogó a la Virgen de Los Angeles que no le permitiera morir allí.

Su padre milagrosamente se recuperó y han pasado cuatro años desde entonces, por lo cual Don Alejandro siente un gran agradecimiento.

Describe la emoción de llegar a la Basílica como algo precioso, algo para llorar.

Imágenes de Rita Leiva para micartago.com

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