LA FUNDACIÓN Y DESARROLLO DE LA HACIENDA FLORENCIA, PRIMERA PARTE

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Fraser Pirie hace la primer entrega de una serie que cuenta los duros días y fuerte trabajo invertido en hacer la gran Hacienda Florencia en Turrialba por parte del Dr. Alexander Pirie y sus socios, narra el desarrollo de Turrialba y el inicio de la actividad agrícola en la zona.


La Fundación y Desarrollo de la Hacienda Florencia

Primera parte  1925-1955

Por Fraser Pirie

 
El doctor Alejandro Fraser Pirie y su amigo íntimo don Cacao Pacheco, desde Cartago  aprovecharon la iniciativa que se venía desarrollando con la nueva línea de tren impulsado por Minor C. Keith y entraron a comprar montaña y selvas. Cuando un atrevido empresario o emprendedor abre una selva, o tacotales al desarrollo sostenible como en este caso, lo hace en medio de barriales, fangos, y así trazaron los caminos, que primero eran trochas, y luego caminos vecinales. Abrieron vastos campos a los cultivos y eso traería ventas que generaba el empleo.

Por medio de la línea férrea, llegaban a estas nuevas áreas abiertas para todos los Costarricenses. Así como habían comprado la finca La Fe en San Francisco o Agua Caliente de Cartago a los descendientes de la familia Troyo, así también fundaron Las Mesas Coffee Co., en Las Mesas, inmediatamente después del puente sobre el Río Birris. Así también al salir de la cuenca del Reventazón abrieron una vasta propiedad en Turrialba. El doctor tenía una propiedad en Canadá de La Suiza de Turrialba. Para formar la nueva empresa la cual llamaron Florencia Coffee Company, a consecuencia del los múltiples criques o desaguaderos que bajaban al Río Reventazón y su extraordinaria belleza. Entonces tres socios se unieron y cada uno aportó su propiedad. Don Alberto Pinto, una finca que él mismo había desarrollado al oeste y arriba en las laderas. Personalmente me lo explicó don Alberto como su propio padre había malgastado sus dineros en un casino en San José a tal grado que no podrían seguir adelante. Entonces don Alberto manejando el mismo una yunta de bueyes empezó a desarrollar la finca y extraer el dulce en un trapiche y así con su propio esfuerzo logra su empresa. Don Ricardo Pacheco, un joven elegante y trabajador incorpora su finca con el mandato de administrar la finca durante el resto de su vida. El doctor inyecta respaldo económico y otra parcela. Así este ambicioso proyecto agrícola empieza del lado sur de la línea de tren en Turrialba, conocido ahora como Gaviria y se extiende por los llanos del ahora CATIE hasta arriba en Florencia.    

Como Turrialba, era en realidad un sitio de descanso en ese entonces conocido como El Guayabal, se había construido un gran tanque de agua que se usaba para llenar la caldera del Pachuco. De inmediato después de esta estación, empezaba la subida hasta Cartago. Por eso el pequeño pueblito cobraba importancia. Su importancia radica en la toma de agua que desciende de las laderas próximas a la ciudad, que se usarían para rellenar los tanques de la caldera del tren. Cien años después el Alcalde busca soluciones ya que la ciudad esta presionada entre dos ríos caudalosos que pueden desbordarse con las lluvias.  Pero el problema de inmediato era que no había población y las fincas pedían a gritos el personal para abrir campos y montañas.

Entonces empezaron una campaña para atraer personas a la región. Ofrecieron en muchos poblados de la Meseta Central los viáticos para viajar a San José para luego tomar el tren a la zona.
Un amigo, conocido como Baltasar Torres, me explicaba que ellos eran oriundos originalmente de Piedras Negras de Puriscal. En ese tiempo, un fulano del pueblo le hacía cuento a su señora madre. Entonces enfurecido con este hombre, su padre lo llamó a un arreglo de cuentas y los dos a machetazos arreglaron sus diferencias. El galán se quedó en el campo y la familia inmediatamente se desplazó a Turrialba a una nueva vida. Durante muchos años contrataban a don Juan Campos de un depósito de maderas para la construcción de las casas. Un día don Juan me lo explicó así, “A mi me pagaban dos mil colones por casa. Yo hacía las casas en dos días y traía las piezas ya listas y pre- ensambladas.” Fueron casas que durarían más de cincuenta años de uso continuo. Muchas familias también bajaban de Capelladas y las faldas del Volcán Irazú, principalmente por la necesidad de trabajo fijo y estable.

Así de esta manera fueron llegando muchas familias a Turrialba. Al principio se bajaban los bosques y se preparaban los pastizales para las yuntas de los bueyes que eran en realidad la fuerza motriz. También para alimentar a las nuevas poblaciones sembraron arroz y tabaco en los llanos fangosos y húmedos cerca del Río. Todavía años después aparecía de vez en cuando una mata de tabaco cerca del margen del Río Reventazon. Semillas que afloraban después de años recordaban los tiempos de los cultivares, del plátano, el banano, el arroz, y el tabaco. Con la línea de tren que entraba a los llanos de la Central Florencia y luego seguía al sur pasando el Río Reventazón para profundizarse en fincas de don Florentino Castro, pionero y gran empresario de ese tiempo.
        
Se sacaban buenas cosechas de banano Gros Michel, que se entregaban para su exportación. Esa venta se producía gracias a la zona limpia de enfermedades como el Mal de Panamá que estaba arruinando los sembradíos de banano en la zona Atlántica. Luego de unos años fue eliminándose de la zona este cultivo comercial.

Solo las partes más centrales, más cercanos a la línea férrea fueron utilizadas. Esto porque era tan difícil transitar en tiempos lluviosos, los barriales, y los pegaderos. Muchas áreas quedaban con su cubierta boscosa. Se puede uno hoy imaginar cuando don Alberto Pinto y don Alfredo Monge, le ponen un telegrama al maquinista de esa línea corta y le indican que los pase a recoger a Florencia. Yo mismo pude ver la máquina, posiblemente el famoso antiguo Pachuco en 1956, venir desde el sur pasando por el ingenio a recoger bolsas y cargas de azúcar. Entonces por la tarde si no llovía, llegaba el pachuco con un vagón y se montaban para ir a pescar. Paraban la locomotora en medio Río Reventazón y se dedicaban un buen rato a la pesca. Así era la vida, que, si no les daba riquezas, sí una vida muy dichosa.    

En muchas fincas viejas, todavía se pueden apreciar antiguas construcciones de acueductos de canal abierto. El agua había que transportarla y su medio más fácil era por gravedad en canal abierto. En Florencia arriba, se construyó este tipo de acueducto para las grandes construcciones de casas para el personal. Cien años después siguen los trabajos en excelentes condiciones.

El Doctor Pirie, en la flor de su vida, importó aproximadamente en 1926, una planta eléctrica marca Pelton para dar luz eléctrica a Turrialba. Con inmensa felicidad esperaba en Limón el día de su desembarco y vestido con una capa de hules para enfrentarse a las lluvias persistentes de la zona y montado a caballo inspeccionó su nueva planta eléctrica.
Para llevar el caudal de agua necesario, se construyó una tojía, que es un canal muy ancho y profundo. Se ubica al margen superior del Río Reventazón y cruza los llanos para desembocar finalmente encima del sitio de la planta. La caída natural de unos veinte metros con agua de cierta velocidad daba la fuerza necesaria para hacer girar la rueda hidroeléctrica.   Porque se recuerda la ley natural, que más altura de caída libre se puede usar menos caudal. Menos altura y se necesita más caudal de agua. La planta empezó generando 250 kilovatios de corriente eléctrica, que fue suficiente por cincuenta años para energizar primero la pequeña ciudad de Turrialba, luego eliminándose para el uso propio de toda Florencia y áreas circunvecinas.

Luego también se usaba un teléfono interno para llamar a las casas. Una vuelta era la oficina. Dos vueltas el ingenio. Tres vueltas Florencia arriba y cuatro vueltas el taller. Por tantos años se usaría este sistema.   
 
Económicamente esta empresa nunca fue buena. Es decir, muchas diferentes personas lucharon para salir adelante con la empresa, que aunque fuera muy productiva, no dejaba más que un buen sueldo. Sea porque un año los precios estuvieran altos y otro bajo, que siempre las planillas eran inmensas como en ese tiempo lo fueran todas las empresas y actividades agrícolas.
Esta finca tuvo cambios dramáticos a partir de 1940. Porque el ejército japonés conquistaba las Filipinas y Malasia, y se extinguió la extracción del hule que se usaba para llantas en esa época, entonces, en Washington se recordaron algunos, de una zona en Costa Rica que se asemejaba a las regiones productores del hule natural de las Filipinas. De pronto el Gobierno de Calderón Guardia expropió un terreno gigantesco de casi 21 kilómetros cuadrados para la nueva estación experimental en Turrialba. En esa estación experimental conducían experimentos y producían semillas controladas y purificadas. ¡El proyecto original del hule quedó obviado, cuando un genio llamado Mr. Firestone inventó el hule sintético que es lo que hoy día usamos en todo el mundo!

La inmensa propiedad restante quedaba siempre en más de 1200 hectáreas. Además, como la producción de azúcar se daba más que en esos países asiáticos, los Estados Unidos promovieron la construcción en Centro América de ingenios y grandes cultivos de la caña de azúcar. Con ese fin llegó el Coronel Gerli a Costa Rica y trabajó activamente en los planos y construcción del Ingenio Florencia.
El año 1941 fue impactante en los cambios y la proyección hacia el futuro. Los cambios de cultivos del café a la caña de azúcar también se estaban realizando, ya que las bodegas de café en todo el país estaban llenas de café oro, listo para su exportación y sin la posibilidad alguna de venderlo ya que el comprador principal era Alemania y Europa se encontraba convulsionada por la guerra mundial.
El efecto de cantidades masivas de café almacenado no solo en Costa Rica, sino en tantos países cafetaleros, hizo que el mercado mundial se quedará muy deprimido durante años.

Mientas tanto el efecto a nivel personal era una vida casi de subsistencia con los sembradíos de arroz y plátano para con que comer.  Pero los chapulines Massey Harris de esa época y ahora descontinuados, ya no tenían llantas para su rodaje. Entonces ante las necesidades tan extenuantes de ese tiempo de guerra mundial, les colocaban trozas de madera dura, luego hasta matas vegetales con sacos de yute. La actividad se volvió muy dura y primitiva. Para ese tiempo con un trapiche grande hecho un ingenio pequeño, no se tenía el conocimiento de cómo operar la industria. Los jóvenes Pirie estaban en Europa, por lo que contactaron a los hermanos Rojas de Grecia, zona eminentemente azucarera y llegaron ellos a trabajar el Ingenio Florencia.

Así llegaron a Turrialba los Rojas y administraron durante unos años el ingenio. Por las durezas económicas sufridas durante la guerra mundial, los Rojas invirtieron en obras del ingenio con una fuerte hipoteca sobre el inmueble. Para esos años ya el Doctor era muy mayor y se podría catalogar como pensionado. El hijo de Don Alfredo Pirie hermano del Doctor Pirie, era prisionero de guerra en un stalag o campo de concentración alemán. Su propio hijo Alejandro Pirie combatía con el ejército Canadiense en Europa. No había muchas alternativas y las fincas no eran tan importantes en sus vidas. Lo importante para ellos, era sobrevivir y salir adelante de los terribles sucesos en Europa.

La señora Pirie, esposa más joven del doctor, logró por fin cancelarles a los hermanos Rojas la hipoteca días antes de su vencimiento. Pero dejó un legajo firme que se mantuvo por cincuenta años en relación a los hermanos Rojas. ¡“Nunca dejen que los Rojas entren a tomar la empresa de nuevo! ¡Siempre la han querido y tienen que recordar esto”, puntualizaba la señora! Siempre fue así y futuras generaciones recordarían esa seria advertencia. A los años la prueba, y nunca pudieron llegar a tomarse las tierras de Florencia. Quizás sea duro juzgarlos de esta manera, pero un mirador que tenían la familia Rojas, daba toda la vista sobre Florencia. Entonces cuando conocimos el mirador, nos dijimos, “Desde aquí ambicionan tener Florencia”. Bueno en fin todo eso es historia, cosas graves que pasaron, pasiones, luchas y grandes esfuerzos que dominaron la vida de nuestros antepasados. De esta manera entre grandes forjadores llegó a desarrollarse la bella ciudad de Turrialba.  

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Post your comment comment Comments (1 posted)

  • Posted by Xinia Aguilar Ramírez, 10 June, 2009
    Agradezco al señor Pirie la información que comparte con todos los ectores a traves de sus enriquecedores artículos sobre Florencia. Mi respeto. image
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