MENSAJE DE NAVIDAD DEL OBISPO DE LA DIÓCESIS DE CARTAGO

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Monseñor José Francisco Ulloa Rojas, Obispo de la Diócesis de Cartago, Costa Rica, envía por medio de MiCartago.com,  un mensaje de Navidad.

 

MENSAJE DE NAVIDAD DEL OBISPO DE LA DIÓCESIS DE CARTAGO

 

Muy queridas familias:
 
Al llegar el tiempo de Navidad nuestros corazones se llenan de alegría y nuestro pensamiento y atención se dirige a Jesucristo, el Hijo de María que de modo particular ha marcado la historia de la humanidad.

En la noche del 24 de diciembre, al conmemorar el nacimiento de Jesucristo, hay que celebrar ante todo el amor que Dios ha mostrado a la humanidad: “Tanto amó Dios al mundo que le envió a su Hijo” (Jn 3,16). Esto es lo que celebramos en la Nochebuena, cuando nos reunimos en familia para participar en la santa Misa, para rezar con María junto al Niño envuelto en pañales y acostado en el pesebre del portal y para compartir el “tamal” de Navidad.
 
Porque esa noche santa nació Jesús en un establo, refugio de animales. Allí la Virgen María junto con San José, envolvió al niño Jesús en pañales y lo colocó sobre un pesebre, una canoa para la comida de los pastores escucharon cantar a los ángeles: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor” (Ic 2,14), vamos a la Misa de Navidad para unirnos a la celebración del nacimiento de nuestro Salvador.
 
Queridos hermanos y hermanas: compartimos con ustedes todas sus penas, esperanzas y alegrías, también queremos compartir las alegrías y las gracias que nos trae la fiesta de Navidad.
 
La Navidad es la fiesta de alegría. En esa noche los ángeles cantaron:”Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor” (Lc 2,14). Ellos anunciaron tan gran acontecimiento a los pastores como una inmensa alegría para todo el pueblo (Lc 2,10). Gran alegría porque “hoy les ha nacido, en la ciudad de David, un Salvador” (lc 2,11). De este mismo gozo participa la familia: “Iglesia doméstica”, inundada hoy por la luz del Hijo de Dios: las tinieblas jamás podrán apagarla.
 
La Navidad es fiesta de amor. Amor del Padre, que ha enviado al mundo a su Hijo para darnos su propia vida. Amor del Dios con nosotros, nacido en el portal de Belén, el Príncipe de la paz nos hace un apremiante llamado para ser constructores de la paz en nuestras familias, abandonando cualquier forma de intolerancia y para detener cualquier síntoma de violencia doméstica que pueda afectar la unidad y la tranquilidad de muchas familias.
 
Es cierto que cada día que nos levantamos y miramos las noticias nos encontramos con sucesos muy tristes, de violencia, de agresiones a niños,  a mujeres y de irrespeto a la vida humana. A esto se añade los dolores y sufrimientos habituales de muchas familias, que se encuentran divididas o separadas por el divorcio y que les impiden sentarse junto con sus hijos para rezar y comer juntos en Navidad.
 
No obstante, esta realidad, sí podemos y debemos celebrar la Navidad, porque “Un Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado” (Is 9,5). Es Jesús, el Príncipe de la Paz, que nos trae amor a la tierra y a nuestras familias. El amor se hace solidaridad y cercanía para remediar las dificultades de nuestros hermanos y compartir con ellos la alegría y que nos ha de llenar en este tiempo de Navidad.
 
Debemos celebrar la Navidad para fortalecer nuestras familias y unirnos espiritualmente en la oración, para suplicar a Jesucristo que nace pobre que nos traiga la paz y la fraternidad. Celebremos esta Navidad con la alegría del corazón, aquella que Jesús dio a sus discípulos y que nadie les podría quitar.
 
En el tiempo de Navidad celebramos también, la fiesta de la Sagrada Familia, gran oportunidad para contemplar la casa de Nazaret y mirar las virtudes que adornaban aquella santa Familia y que la Virgen María, la Madre del Niño Jesús les bendiga mucho.
 
Digamos a todos en esta Navidad “Feliz Navidad”: al vecino, al amigo, al conocido. Adornemos nuestras casas con motivos navideños que expresen alegría de que Jesús está naciendo para hacernos felices.
 
¡Feliz Navidad!. Que la paz de Cristo reine en sus corazones y en todas las familias de nuestra querida Diócesis de Cartago.
 
Les deseo una feliz Navidad y les bendigo de todo corazón y con mucho afecto.
 
 
Mons. José Francisco Ulloa Rojas
Obispo Diocesano de Cartago

Foto: El Obispo de Cartago, Monseñor José Francisco Ulloa Rojas envía el mensaje de que la navidad es una celebración para fortalecer las familias. / Imagen de Esteban Leiva Picado para www.micartago.com

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