NO ES TAN FÁCIL COMO HACER MAGIA

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Artículo de opinión de Mariana Hernández Regueyra, donde reflexiona sobre lo fácil que es tomar alimentos del supermercado o feria del agricultor, tanto que se tiende a olvidar al agricultor y el esfuerzo de este en cultivarlas y ponerlas en la mesa, en su artículo destaca la labor del productor agrícola.

No es tan fácil como hacer magia….

Por Mariana Hernández Regueyra

En la comodidad de nuestras casas, tomar una manzana del frutero resulta muy fácil, también lo es tomarse un vaso de leche simplemente si esta se acaba buscamos otra caja más que está guardada en la alacena, y que más fácil que hacerse un té de menta, manzanilla o juanilama cuando nos duele el estómago, basta con poner a hervir agua y sacar esos sobrecitos, y listo el remedio queda listo.

Y así es la vida de fácil, todo lo que necesitamos lo tenemos a la mano, de lo contrario todo se resuelve con una visita al supermercado o la Feria, y de nuevo nuestros problemas vuelven a estar resueltos como por arte de magia.

Con todo así de sencillo, nunca nos ponemos a meditar más allá, y nunca pensamos ¿quiénes son los que lo hacen posible? ¿De dónde proviene lo que consumimos?, y cuando empezamos a pensar así las cosas nos empezamos a dar cuenta que la accesibilidad a estos productos no resulta tan sencilla como hacer la magia del supermercado o la Feria.

Y claro la primera imagen que nos viene la mente, es la del agricultor con chonete y descalzo, ese labriego sencillo que se menciona en nuestro himno, pero de nuevo nuestra percepción se queda corta ante la realidad.

Hoy en día el chonete fue cambiado por una gorra para protegerse de los rayos del sol, los pies descalzos son cubiertos por botas de hule, hoy inclusive con formas, dibujos y colores, y esos labriegos sencillos de piso de tierra son todas aquellas personas, familias, y comunidades que se encargan de trabajar con toda esa gran riqueza que nos ha proporcionada la naturaleza.

Lo que no ha cambiado es esa ardua labor de trabajar la tierra, iniciando con los cantos del gallo y terminando con los rayos del sol; ese proceso tan rico y de tantos pasos que al mencionarlo tal vez se escapen mucho.
Por ejemplo iniciemos pensando en la producción de esos sabrosos  tés de hierbas. Todo el proceso inicia con la compra o adquisición de una semilla, que pensando en nuestra salud ojala y no sea producto de la combinación de diferentes genes en un laboratorio; cuando esta se tiene, el siguiente paso es sembrarla en un almacigo donde se cultivan todas aquellas semillas para que crezcan en espacios reducidos con fuerza para luego ser trasplantadas a la tierra.

Luego de que están ya instaladas sigue el proceso de cuidarlas con mucho esmero y dedicación para que crezcan sanas y fuertes; durante este proceso hay que luchar contra las plagas, escases o grandes cantidades de lluvia, fuertes vientos e inclusive contra los plaguicidas e insecticidas químicos que tantos daños causan a nuestra salud.

Y solo esa pequeña parte del proceso requiere de horas de dedicación, cuidado y determinación porque el proceso es lento y pausado al igual que el caminar de una hormiga. Luego de que la planta esté grande, sana, verde y hermosa, viene el proceso de cortarla, y el proceso de cultivarla empieza de nuevo… claro que mientras se planta una nueva hierba,  otra  debe de secarse o por lo menos  deshojarse de los palos que la sostenían y protegían contra el viento.

Todo llega a ser mayor si pensamos que no sólo se siembra una planta, sino que es necesario sembrar varias de una misma especie y de otras especies para que el monocultivo no sea la única forma de subsistencia, entonces el proceso de multiplica por 10, o 200 plantas, para llegar a nuestros hogares después de muchos traslados en cómodas bolsitas de té.

Esta labor ya no suena como hacer magia, sino que requiere de una gran dedicación y determinación de crecer poco a poco, y después de un periodo determinado volverlo a hacer, y continuar así en un ciclo que se mantiene a través del paso de los años.

Es así que tal vez, si nos preocupáramos por conocer el proceso de todo lo que nos llega a nuestras casas a través de la magia del supermercado o la Feria, tal vez apreciaríamos más las labores, recursos y tesoros tanto naturales como humanos que tenemos en este mundo, en esta tierra tan rica como es nuestra Costa Rica; posiblemente seríamos más conscientes de nuestra propia existencia y de todo lo que nos rodea ,podríamos así aprehender a cuidar lo poco que nos queda y así desarrollar un mejor futuro para todos los seres vivientes.

Para los que quieran vivir conscientemente y no a través de la magia, los invito a experimentar la conexión con la tierra, con las raíces, con el aire y con el sol, con el cansancio y los dolores de espalada, pero más que todo con el aire puro, la existencia y el agradecimiento… los invito a vivir una experiencia que enriqueció mi vida… los invito a explorar y redescubrir sus jardines, comunidades y fincas… los invito a redescubrir la vida que nos rodea y dejar de pensar en la facilidad de la magia.

Foto: comprar las verduras facilmente  hace que se olvide lo dificil que es cultivarlas. Imagen del archivo de Esteban Leiva Picado para www.micartago.com

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