HISTORIAS DEL CERCO

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                                                                              Por Rita Leiva/ Protegido por Ley de Derechos de Autor (Prohibida su reproducción) 

Sentados en un círculo en una noche de tertulia, mis tíos y mis padres cuentan memorias del cerco, de sus tiempos de niñez, en Tejar de El Guarco, Guadalupe, Cartago y Quebradilla, allá por los años 50 y finales de los 40, una época de cercos, potreros, fincas y casas con piso de tierra.

Los servicios sanitarios no existían, había que ir al cerco. Todos iban al cerco, detrás de la casa o a un lado, en los aleros.

Cuentan que de noche no se veía nada, no había alumbrado eléctrico, y a algunos chiquillos les daba miedo ir al cerco, así que ahí, a un ladito de la casa, se hacían. Y ahí quedaba aquello, nadie lo recogía.

Algún hombre de la casa que se antojara de orinar a media noche, podía abrir la puerta y asomar su miembro y dejar que la naturaleza siguiera su curso.

Otros utilizaban una vasenilla y a la mañana siguiente no faltaba quien se la llevara a los chanchos para que se dieran gustos bebiendo... nada se desperdiciaba… ¡y el pelo se les ponía lindísimo a las bestias domésticas!

Nadie era calzado, todos eran descalzos, y por aquellos cercos “sanitarios” caminar o ir a evacuar era un embarrijo seguro…  Al llegar a la casa, los chiquillos debían limpiarse los pies contra la tierra para no entrar llenos de caca.

Las gallinas, por su parte, hacían su fiesta devorando aquellos desechos humanos en el potrero. Era un alimento que tampoco se desperdiciaba, y era lo normal, nadie se preocupaba en esos tiempos por enterrar sus excretas o al menos cubrirlas con un poquillo de tierra.

Los bebés que apenas aprendían a caminar no iban al cerco, pero ni pensar en pañales. Esos se hacían en la misma casa, en cualquier parte. Un poco de ceniza bastaría para cubrir el hecho. Y ahí se quedaba, y sí, olía muy feo.

A pesar de que todos se pelaban el rabo y se ponían de cuclillas a dar del cuerpo entre los matorrales, el samueleo no se daba en aquellos tiempos. Pero  bueno, ¿quién querría ver a otra persona con mal de estómago en el cerco? Y ni qué decir del olor, porque el mal de estómago era muy común en aquellos años.

Al igual que el servicio sanitario, el papel higiénico era inexistente. Ni siquiera periódicos había a la mano. Hojas de chayote, hojas de güitite (que eran más suavecitas) y olotes hacían el trabajo.

¡Y los olotes eran reutilizables! Cada uno tenía el suyo y lo usaba varias veces... y cuando su vida útil como implemento sanitario se acababa, servía como leña para el fuego... ¡porque nada se desperdiciaba! Una reserva de elotes después de desgranar el maíz aseguraba la limpieza de los miembros de la familia.

Había casas, sin embargo, donde ni siquiera olotes se utilizaban, sino que un horcón serviría para que el ingenio humano encontrara la forma de limpiar el excremento.

Cada miembro de la familia tendría su propio horcón y ahí restregaba la parte trasera de su cuerpo para dejar los desechos atrás, embarrados en el horcón. ¡Difícil de creer hoy en día!

La carencia de medidas sanitarias hacía que los chiquillos se enfermaran con lombrices con mucha frecuencia. Una panzota y una cara pálida eran indicativos de que las tenían.

¡Venga, tómese esto! Algunos güilas forcejeaban para no tragarse aquel aceite maloliente, pero de alguna manera los papás se las ingeniaban para hacerlos tragar, aunque fuera a la fuerza se lo tenían que tragar, porque más de un güila se moría por el montón de parásitos.

Algunas horas después de ingerir la medicina, o al día siguiente, aquel remedio daría sus efectos. ¡Era la tapa! Una llamada intestinal de urgencia y al cerco corría el chiquillo con el culillo pelado a botar gusanos.

Gusanos blancos y largos, de 10 cetímetros o más, muchos moviéndose aún con vida, salían del organismo de la criatura, y luego serían manjar para las gallinas, pero antes, las mamás irían con un palito a contarlos… 10, 25, 42, 70.

En algún momento en que se encontraran con la vecina o algún familiar, las madres comentarían: “A este le salieron 75”, “Este botó apenas 30”. Algo difícil de imaginar en nuestros días.

Con el tiempo vino la modernización y a alguien se le ocurrió inventar los excusados de hueco. Un gran invento: un hueco de un metro o más de hondo, rodeado en ocasiones por una casetilla, sería el servicio sanitario, donde se apilaban los desechos de uno y otro día tras día.

Cuando se llenaba, lo tapaban con tierra… y más de uno hundía una pata en un excusado viejo cuando corría por el cerco, porque esa tapa de tierra era muy suave, más si llovía.

Otros, en vez de tapar el hueco, le vendían aquella caca, valioso abono, a alguien que pasara comprándola y que pagaría ₡1.25 o ₡1.50 dependiendo de la cantidad de excremento. Para medirlo, metían una varilla numerada con centímetros y metros para ver la profundidad de la materia fecal en aquel hueco.

Algunas otras familias pagaban para que alguien hiciera un hueco hondo a la par del hueco original y luego un hueco en medio de los dos para que aquella pudrición pasara del hoyo original al nuevo. El nuevo hueco se tapaba y así el hueco original quedaba vacío para ser utilizado nuevamente sin tener que mover la casetilla que lo rodeaba y que brindaba privacidad a quien daba del cuerpo.

Había aún otras casas que reutilizaban los excusados llenos a manera de maceta y sembraban matas de ayote o de chayote. Ahí tenía buen abono, ¡porque en esos días nada se desperdiciaba!

Pasaron muchos años para dejar todo aquello atrás y llegar a lo que hoy día damos por sentado, un verdadero trono si se le compara con las peripecias de nuestros papás y abuelos y sus antecesores: Todo un cuarto… privado… dentro de la casa… con piso cerámico… con luz eléctrica…  con una cómoda taza para sentarse… y además con todo un ingenioso sistema de tuberías para jalar la cadena y decirle adiós a los desechos.

Y ni qué decir de los extras que tenemos en la actualidad: extractores de olores, decoraciones y literatura para entretenerse mientras se está de visita en aquel cuarto, equipado también con suave papel higiénico, jabón y un tubo con agua potable para lavarse las manos.

Quizás no lo creerían nuestros tatarabuelos si se levantaran de sus tumbas y vieran esos modernos aposentos que hoy llamamos baños o servicios sanitarios.

Gracias a Tatica Dios que ya no debemos caminar descalzos encima de excremento propio y ajeno ni ponernos de cuclillas en un potrero a cuitiar para luego rasparnos el rabo con un olote mientras las gallinas acechan y los moscos pican.

Imagen con fines ilustrativos/ Archivo Rita Leiva

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Post your comment comment Comments (13 posted)

  • Posted by Ileana, 05 September, 2014
    Este año en nuestro centró educativo voy a realizar un excusado de hueco como rincón típico en el mes de setiembre rescatando esta tradición costarricense. Aunque no viví esa época quiero rescatarla y que mis estudiantes conozcan de su historia. Gracias
  • Posted by Ivannia Leiva, 11 April, 2012
    Rita felicitaciones por sacar este tipo de reportajes por que sea como sea y aunque no lo hayamos vivido del todo son parte de nuestras raíces.
  • Posted by nestor, 16 March, 2012
    Excelente reportaje. Me cuenta un amigo que un día fue al cerco pero donde decidió hacer su necesidad estaba lleno de deposiciones por lo que tuvo que poner un pie por aquí el otro por allá para poder obrar, pero se le acalambraron los pies pues estaba haciendo equilibrio, y se fue para atrás y puso la mano en el suelo para no caerse, con tan mala suerte que la puso encima de una "pallana" (deposición muy grande). imagínense no mas lo complicado del asunto después.
  • Posted by El pana, 07 March, 2012
    No sea barbaro, ya me imagino el olor cuando era la epoca de la diarrea, rios de mi er da por todo lado. Historia muy comica pero a la vez real. La gente debio de estar bien acostumbrada a la forma de ca gar y mear a la antigua. la unica pregunta, Lo dudo que se lavaran las manos despues de un ca ge?????
  • Posted by Rita Leiva, 05 March, 2012
    Estimado MAPU, la nota sí indica con qué se limpiaban. Cuatro párrafos se dedicaron a ese tema. Como usted bien lo indica, la nota señala que se limpiaban con hojas y olotes y además se habla del horcón. Saludos y gracias por visitar www.micartago.com.
  • Posted by Auricia Quesada, 04 March, 2012
    excelente, le leí el artículo a mi mamá q vivió en esa época y pasó por todas esas pobres, ella se moría de la risa. También me contó q el abuelo Abraham hizo un baño para bañarse y los vecinos venían los sábados a bañarse y pagaban una peseta a cambio de ese delicioso baño.
  • Posted by Rita Leiva, 03 March, 2012
    Estimado Juan Carlos, ¡gracias por compartir su anédota! Y efectivamente, me contaron que ¡las gallinas hacían el favor de jalar esas lombrices que se quedaban pegadas y no querían salir!!! :) Saludos y gracias por visitar www.micartago.com
  • Posted by juan carlos, 03 March, 2012
    jajajajaa ahora recuerdo que una vez me dieron ascaril para combatir las lombrices y una de ellas no quiso salir y andube corriendo por el cerco del terror con la lombrís pegada atrás, que tiempos aquellos
  • Posted by M.A.P.U , 02 March, 2012
    Falto un detalle importante: Con que se limpiaban. TUZAS DE MAIZ, PERIODICO, HOJAS DE BASTAGO, GUITITE, ECT. Yo vivi una parte de esa epoca.
  • Posted by andres, 02 March, 2012
    jajajaa super comica la historia.... deberias hacer otra... que hacian las mujeres cuando tenian el periodo???
  • Posted by Alex Camacho B, 28 February, 2012
    Definitivamente, por dicha el tiempo cambia las costumbres, no digo que esa epoca era fea, solo que era mas ortodoxa. En fin, por dicha existen estos reportajes para recordar que siempre hay dos formas de hacer las cosas la facil y la dificil... y que sobre todo que se puede ir mejorando la calidad de vida. Feicitaciones a a la reportera por su vocacion hacia estos temas. saludos
  • Posted by Allan Aguilar Valverde , 27 February, 2012
    WOOOO... que increíble nosotros ni nos imaginamos esas cosas, es bueno para valorar lo que tenemos, adicional al sanitario, son tantos los cambios de esa época a hoy... que soy afortunado.
  • Posted by Dan Alvarado, 26 February, 2012
    Gracias a Dios que yo naci en estos tiempos uufff! XD Excelente nota Rita jaja
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