¿Y LA EVASION FISCAL?

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El Ministerio de Hacienda comunica que existe un déficit fiscal de ¢ 272 mil millones a pesar de la contención del gasto público. La Presidente habla de “la fiera oposición (al plan fiscal) de algunos sectores que desean mantener situaciones de privilegio”. El gobierno anuncia que propone vía rápida para proyectos contra evasión fiscal pero que la oposición ha presentado 700 mociones al proyecto de fortalecimiento de gestión tributaria.

Esto, evidentemente, tira la balanza de un solo lado: el del gobierno que reza desde sus inicios por la aprobación del plan fiscal. La Presidente Chinchilla aprovechó muchos discursos para hacer llamados a los Diputados para que dotaran al Estado de más recursos, traducido esto en aprobación del plan fiscal.

Un largo recorrido ha hecho dicho plan desde que inició el presente gobierno, hasta la respuesta de la Sala Constitucional el día de hoy. Pero más allá de ese camino de propuestas y contrapropuestas, argumentos y modificaciones, ¿será realmente el plan fiscal uno de solidaridad ante la evasión que carcome la finanzas del Estado?

Para nadie es un secreto que el escándalo reciente que hizo renunciar a Herrero y al ex Director General de Tributación Directa ha generado cuestionamientos en la opinión pública sobre dicha solidaridad y sobre el plan fiscal, al punto que la Presidente tuvo que salir ayer en cadena nacional de televisión para tratar de convencer a quienes dudan (ahora más) del plan fiscal (ver).

La mandataria califica de error lo que sucedió en el caso de Herrero, pero entonces cabe cuestionarse qué otros errores, y más graves quizás, podrían haber sucedido si el propio jefe de la cartera de Hacienda erró con respuesto al pago de sus impuestos.

Es irremediable que la confianza de algunos (¿o de muchos?) se deteriore. ¿Qué dudas generan estos errores ante la labor de administración pública encomendada en el gabinete de la señora Presidente? Se abre el espacio para la reflexión y los cuestionamientos.

La Presidencia indicó hace unos días en el comunicado sobre la renuncia de Villalobos que “No se trata de iniciar una cacería de brujas sino de mejorar los instrumentos jurídicos existentes de manera que la administración tributaria pueda cobrar adecuadamente los impuestos dentro de un marco de respeto por los derechos de los contribuyentes”.

¿Es así como se puede definir la denuncia de las irregularidades en materia de impuestos, como una “cacería de brujas”? ¿Es “cacería de brujas” porque son los propios funcionarios de Hacienda los “perseguidos”? Pareciera que hay una contradicción implícita. De todas formas, hasta donde sé, nadie ha dicho "vayamos a cazar brujas" (que por cierto eran injustamente acusadas, es decir, no eran brujas, eran inocentes). Lo que se pide es que quienes deben, paguen.

Pero la pregunta central es ¿ante la evasión fiscal, dónde queda la solidaridad?

Datos revelados por El Financiero el año anterior indican que un monto de impuestos equivalente al 5,8% del Producto Interno Bruto (PIB) del 2010 no entra a las arcas del Estado debido al irrespeto a la ley o a preferencias fiscales.

Un estudio de la Contraloría General de la República señala que la evasión venía disminuyendo paulatinamente, especialmente en el periodo 2004-2008, pero a partir de ese año esa tendencia se revirtió y la evasión incrementó en 4.6 puntos porcentuales del PIB.

El economista Henry Mora, de la Universidad Nacional, afirma que una de las razones que producen la evasión es la corrupción materializada como fraude fiscal, delito se da no sólo en aduanas, sino en la “maquillada” declaración de ingresos para efectos del impuesto de renta, así como en el cobro de impuestos de venta al consumidor que luego no se trasladan al Estado.

Y como la evasión fiscal tiene muchas caras, por otra parte se tienen los que dividen empresas grandes en pequeñas sociedades y logran reportar ingresos menores a los que realmente generaron. Están también los que brindan servicios (a veces muy caros) o venden productos y ¡no dan factura! Y existen también el escudo fiscal y los negocios informales. Pero cabe aclarar que así como hay peces pequeños, hay peces gordos, que quizás por su gran peso, sean más difíciles de pescar.

Y ante esto, existen las debilidades del Ministerio de Hacienda. La Contraloría en el pasado ha detectado ineficiencia e incapacidad en esta entidad, como por ejemplo la falta de “información de fácil acceso, confiable y veraz sobre las exoneraciones del impuesto de la renta”.

¿Será que las reformas legislativas realmente vendrán a subsanar los huecos de la evasión? ¿Será que el Estado realmente podrá recaudar la plata que ya debería estar recaudando y dejar de perder millones y millones por evasión, millones que podrían estarse invirtiendo en la ciudadanía? ¿Será que un plan fiscal bautizado con la hermosa palabra de solidaridad le haga honor a su nombre? ¿Será que la evasión fiscal se morirá algún día?

Evidentemente debemos pagar impuestos para que la economía flote. Todas las sociedades lo hacen. Evidentemente habrá momentos en que se deba aumentar algunos impuestos, pero en un mundo ideal, los impuestos se crean para cobrarlos, para pagarlos, no para evadirlos a vista y paciencia de todos.

 

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