“La Fundación y Desarrollo de la Hacienda Florencia” Parte Dos “LOS PIRIE EN LOS AÑOS DE GUERRA”

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“La Fundación y Desarrollo de la Hacienda Florencia” Parte Dos


 

Fraser Pirie presenta la segunda entrega de la serie “La Fundación y Desarrollo de la Hacienda Florencia” narra como Alejandro el hijo del Doctor Pirie parte para Canadá a estudiar y le corresponde enlistarse a combatir en Europa en la segunda Guerra Mundial, desembarcando en Normandía, se cuenta como sobrevive a la guerra y luego de seis años  regresa con su esposa con quien casó pocos días antes de irse a la Guerra y la llegada a Costa Rica de la joven pareja a tomar las Fincas de la familia entre ellas la gran Hacienda Florencia de Turrialba Cartago Costa Rica              

 
 

  “LOS  PIRIE EN LOS AÑOS DE GUERRA”


Por Fraser Pirie


Mi padre había nacido en Cartago, la muy noble y leal metrópolis de antes. Pero Judith era una canadiense que venía acompañando a su marido a extrañas tierras. Era su deber acompañar a su marido en una nueva gesta de su vida. El joven había sido enviado a estudiar a Canadá. Durante los tres meses de vacaciones, viajaba por barco y cruzando el nuevo Canal de Panamá, llegaba al puerto de Puntarenas. Del barco lo recogían con una lancha de remos y así llegaba a la costa. De ahí era más fácil subir a San José en tren y de inmediato hacer el trasbordo a la Northern para llegar finalmente por la tarde a Cartago. Algunos años no se devolvía a Costa Rica, sino que sus padres viajaban a Canadá, y durante el verano de esas latitudes se iban a hospedar en los bosques del norte de Canadá en un parque provincial llamado Algonquin Park. Asi también el Doctor y Sra. Pirie lograban un tiempo en sus tierras natales.

En ese tiempo o en esa forma rígida en que se manejaban las familias, las debilidades no eran permitidas. Es decir, la rigidez y los conceptos de comportamiento eran muy establecidos. Mi padre y sus hermanos mayores aprendieron a vivir con esa rigidez y conceptos que en la modernidad no serían aceptables. Así que cuando el joven militar lleva a la casa de sus padres en Canadá a la joven con quien quería casarse, entraron por la puerta de atrás, muy común en esos países. Al llegar el hermano mayor Bertram, llama a mi mama y se la lleva al sótano. ¡Buscando afanosamente dentro del depósito de carbón, que usaban para calentar la casa durante el invierno, saca por fin una botella de whisky!
 
¡“Ah, ahora si, podemos brindar por su llegada a nuestra casa!”
Sirviéndole una copa a la joven que no sabia si aceptar o declinar, brindan por el futuro. Solo que el futuro lo quería el hermano Bertram con el mismo.
“Mejor no te cases con mi hermano, y te propongo matrimonio de una vez conmigo”, exclamó el entusiasmado hermano. Agradeciéndole su fino gesto, pudo retirarse del sótano y en el futuro evitar situaciones comprometedoras.

La rigidez y la rectitud fueron baluartes en esa familia, pero como se verá también por debajo de las aguas mansas, corrían corrientes opuestas. Como en muchas familias, de esa época y ahora mismo, hay temas que son prohibidas y que no se pueden tocar. Los psicólogos siempre señalan que es necesario hablar todos los temas con los hijos y dejar espacios para poder analizar y conversar de los asuntos más espinosos. Todo tema debe ser abierto para que no se vuelva un punto negro que después necesite terapia.

Pero con ese sentido fuerte del deber, mi padre entró al Royal Military Collage, graduándose en 1939 el año cuando de pronto los jóvenes estaban en guerra. Estalló la guerra entre Inglaterra y Alemania. Canadá no era un país independiente totalmente, y sin duda alguna, se enlistaron los jóvenes de ese país. El fervor guerrero era tal, que ninguno se quedaba sin enlistarse. Los que no se enlistaban o por razones médicas no eran aceptables, llevaban un broche en la jacket y así todos sabían que no era por cobardía. Aunque todos tenían miedo, jamás lo podían demostrar.

La II Guerra Mundial:


En esos días fervorosos antes del estallido de la guerra mundial, antes del 1 de septiembre de 1939, este joven montado a caballo realizaba maniobras militares cerca de las cataratas de Niagara en un pueblo llamado Niagara-On-The-Lake(Niagara sobre el lago) y al pasar frente a una mansión del pueblo, desde el tercer piso, una joven lo miraba pasear. El joven teniente preguntó por la muchacha de la ventana, que estaba de visita por el verano y empezaron a conocerse. Bueno, es que ella era hija del gobernador de una ciudad cercana llamada Guelph, quien a la vez era jefe de policía. ¡Como decir, él que mandaba en la ciudad y a la vez el de las llaves del calabozo!

En esos días tan desesperados, los jóvenes se casaban lo más rápidamente posible porque iban directo a una guerra mundial y no sabían que les traería el futuro. Todos los días los jóvenes se casaban para quizás vivir un corto tiempo, porque comprendían que muchos no volverían.  Tal vez una oportunidad de vivir, una sola oportunidad de lograr la felicidad. Así se casaron con una revista militar, en donde sus compañeros oficiales les elevaban sus espadas en forma de cortina y la joven pareja desfilaba por debajo hacia su luna de miel. De inmediato fue enviado a un enorme campamento militar llamado el Campo Borden para entrenar las milicias y el nuevo ejército canadiense. Donde todo hombre capaz físicamente fue enviado a enlistarse. Para 1940, después de seis meses fue enviado al frente de guerra en el Reino Unido. Se había terminado su luna de miel y las escasas semanas de matrimonio.  
 

A más de sesenta años desde la Guerra Mundial, nosotros los descendientes debemos nuestras vidas a los galantes muchachos que volvieron y los que no volvieron de la Guerra. Los mandaron como tenientes a formar a todos los jóvenes del país, ya que todos iban a la guerra. No había escapatoria y no había futuro.

Ya medio entrenados, zarparon de Halifax para Liverpool, y de noche volvían de nuevo a puerto para confundir a los submarinos alemanes que los esperaban mar adentro. Este primer convoy de tropas tenía que llegar. Durante dos semanas entraban y salían de puerto y cada vez se quedaban escondidos más tiempo para luego volver a puerto. Durante la travesía del mar Atlántico Norte, su puesto de combate era arriba asistiendo a una calibre 50 en la parte más fría y helada de la travesía. Llegaron sanos y salvos a Liverpool y los trasladaron a las playas inglesas para repeler la esperada invasión de Inglaterra que nunca se dio. No tenían más que una o dos tanquetas. Inglaterra era un país sin ejército preparado salvo el valor de su pueblo.

El nuevo ejército canadiense fue totalmente motorizado. Así pasaron de entrenamientos a caballo a entrenamientos en Carros Armados. Para marzo de 1944, estaban estrenando sus nuevas tanquetas y carros armados. Días antes de la invasión a Normandía trajeron al Mariscal de Campo Montgomery para pasar revista y alentar a las tropas. Únicamente que llega vestido de buzo, y la moral bajaba por lo que el Rey Jorge Sexto cumplió a cabalidad y sesenta años después las fotos todavía muestran el brillo de las botas de esos jóvenes que iban a la muerte. Porque así lo sabían todos.


La Carta del Soldado:
Conservó todos estos años ésta carta:
2 de abril, 1944
Brighton, Inglaterra.

“Mi querida Judith:
He estado por escribirte ésta carta por mucho tiempo y ahora parece que el momento de la verdad ha llegado. Todos nuestros kits han sido empacados y en las próximas dos semanas, estaremos saliendo a vivir debajo de las estrellas, hasta el último día cuando salimos para Francia.”

“Sinceramente mi amor, espero que nunca tengas que leer ésta carta, pero si la tienes que leer, solo te quiero decir una vez más, lo mucho, mucho que te adoro Judy. Ninguna otra podría nunca tomar tu lugar. No hemos estado casados mucho tiempo verdad, pero esas cortas seis semanas fueron las más felices y más dichosas de mi vida, gracias a ti! Ojalá pudiera ver a la pequeña, ya que va ser tan linda como vos. Créame Judy, que solo ha sido el recuerdo de vos y de la bebé esperándome allá en nuestro hogar, que me ha mantenido todos éstos largos meses.”

“Cuando un hombre tiene un hogar y una familia de dos, como lo tengo yo, de verdad vale la pena pelear por ellos. Y si yo muero mi amor, tome un poco de consolación en que yo habré muerto bien y habré cumplido con mi obligación como un hombre debe, y haber cumplido mi pequeña parte de mantener nuestros hogares y nuestras familias  y el mundo seguros y libres.”

“¡Críeme a la pequeña Judy para que sea tan maravillosa como su mamá y nunca la dejes olvidar que es una Pirie! Dios te bendiga y a la pequeña Judy, mi amor. Con todo mi amor, Alex.”

Desembarco en Normandía, día D más dos


Mi padre desembarcó en Normandía, el Día D más dos, y estuvo en la batalla de Falaise en Francia y luego en el Bulge. Los Manitoba Dragoons (Dragones de Manitoba) avanzaban directamente al norte y entraron a Bélgica. Las películas hechas como la del General Patton demuestran los tanques arrasando todo camino a Paris. Pero las fuerzas canadienses, después de asegurar la zona de playa y primeros kilómetros en Normandía fueron desprendidos hacia el norte recogiendo miles de soldados alemanes en Bélgica y los Países Bajos o Holanda. Pueblos rezagados eran liberados todos los días. Las tanquetas, que los ingleses llamaban carros armados tenían un cañón pequeño y ametralladora. Precisamente ya como Mayor, su unidad era una columna de carros armados de reconocimiento. O sea, adelante del ejército principal enviaban estas pequeñas tanquetas o carros armados en reconocimiento y lógicamente fueron los primeros blancos. El Escuadrón “C” de los XII Manitoba Dragoons tomaron las primeras ciudades en Bélgica como Nieuwpoort, Ostende, y Blankenberge por la costa Belga. Pero la más conocida fue Brugge o Brujas en español.  El día antes de entrar en Brujas en la zona sur de Bélgica, revisando el mapa con el Coronel del regimiento, éste fue alcanzado por un franco tirador y mi padre ya Mayor, tomó el mando y recibió la liberación de Brujas.

Un teniente inglés de su columna fue quien primero entró en la ciudad de Brugge, pero definitivamente fue el Escuadrón C, del Mayor Pirie, quien libera la ciudad por el lado oeste. En agradecimiento la ciudad de Brugge construyó un puente que se llama el Canadá Brug, o Puente Canadá. También se le conoce popularmente como el puente bisón. Después su unidad y todo el XII Manitoba Dragoons, prosigue al norte y pasan a Holanda. Al liberar el muy importante puerto de Antwerp, encontraron que varios ejércitos alemanes ocupaban toda una zona de aproximación a este puerto. Entonces el ejército Canadiense con sus columnas de reconocimiento adelante entró en esta peligrosa zona. En el año de 2008, viajamos a la zona de Tholen para reconocer el sitio. (ver ilustración Fraser Pirie en el purnte Bison)

Se debe entender que un lote de cinco a diez hectáreas de terreno totalmente llano, se ubicaba dentro de lomas protectoras o diques para proteger la tierra del avance del mar. A estos terrenos les llaman en holandés “pólder” .El peligro de muerte se encontraba en que los pocos caminos iban encima de esos diques y lógicamente estaban sitiados por el armamento alemán. Entonces al avanzar por el callejón, eran sitiados con metralleta, artillería, y tanques. Miles de soldados murieron en los pólders. Por fin la zona fue declarada abierta y empezaron los buques a llegar a los múltiples puertos y pocos meses después con refuerzos cada vez mayores, entraron a Alemania y se terminó la guerra.  También muchas aldeas y pueblos belgas y holandesas fueron liberados ya que éstos jóvenes de veinticinco años los recibían con tanta alegría. Luego liberaron campos de concentración en el norte de Holanda y se terminaba la alegría.

Después de las terribles batallas recibió una distinción militar llamada “Mención  en Despachos”, en donde se escribe una acción valiosa y tal vez arriesgada pero no heroica. Lo que pasó fue así: La columna militar avanzando fue alcanzada por descargas pesadas y se detuvo la columna. Entonces mi padre se salió de su carro armado y avanzó hasta donde estaba su compañero y lo arrastró hasta un área segura. Únicamente que al verlo venía fallecido y sus piernas destrozadas. Ese tipo de acción fue común para todos los soldados, de ver sus amigos y compañeros destrozados.   

Para mi madre su guerra fue diferente. Como enfermera en Canadá, todos los días esperaban el periódico y en la portada iban los nombres de los desaparecidos en combate de la ciudad. ¡Todos sus amigos de escuela y de colegio desaparecieron!  Uno que llegó a despedirse a la casa fue su compañero de colegio Jack Dempsey. Éste desapareció en un bombardero sobre Alemania. Su labor de todos los días era doblar pijamas y ropas de soldados. Imagínese si todos los compañeros de primaria y secundaria de su colegio desaparecen y los dan por muertos en una guerra mundial. La desesperación de la juventud de ese entonces fue inmensa.

Terminó la II Guerra Mundial


Al terminar la guerra, se sentían tan dichosos de haber sobrevivido y que tal vez si había un futuro.
Llegó en un tren militar a Toronto después de una travesía rápida por mar desde Francia. Iban tan ilusionados de haber pasado la trágica pesadilla y volver al hogar. Al llegar a la estación de trenes para su último desfile militar, en donde el regimiento se desbandaba y se eliminaba de por completo, fue un difícil momento para ambos. Los cuatro oficiales mayores se despedían y uno de ellos le dice en forma de burla a mi futuro padre, ¿“No le vas a decir a tu esposa de Ruth allá en Inglaterra”?     

Mi madre dice que inmediatamente entendió el mensaje, pero dice que hizo caso omiso porque entendió que en situaciones de guerra las circunstancias difíciles para un ser humano son radicales. Culpa a la guerra por lo que pudo pasar y no a su esposo.

Alejandro Pirie vuelve a Costa Rica


Se desmovilizó y volvió a Costa Rica para empezar su vida. Así los años duros pasaban y estos dos sobrevivientes llegaron al país. Al desmovilizarse (Judith) y después de meses en un hospital canadiense, su padre lo motivó para que se fuera para Costa Rica a ver las fincas y empezar de nuevo su vida. Que fue fácil, no lo fue. Una pareja que se conocieron, jóvenes y alegres como tantos, pasaron esa etapa de tensión y preocupación constante. Pero lo superaron y siguieron adelante con sus vidas. Una pareja distanciada por seis largos años de guerra, escenas y tensiones macabras trataba de salir adelante en un nuevo país.

Vuelo en CD 3 hasta el Aeropuerto de la Sabana
En una mañana cálida de verano, precisamente en marzo de 1948 llegaron al aeropuerto internacional de Costa Rica, en La Sabana. El vuelo venía como era acostumbrado desde Panamá. Aterrizó el DC-3 en el llano de La Sabana. Ahí los recogieron en el automóvil de la Embajada Británica y en el carro oficial de su Majestad salieron para Cartago. Costa Rica sufría una guerra civil y como mis padres venían desde Canadá fueron ayudados por la Embajada Británica.    
                      
Para el año 1948, la Guerra Civil estaba en todo su apogeo y Cartago era el centro de toda la actividad. Como la casa era de dos pisos, un día un pelotón de mariachis llegaron a despedazar un taller de bicicletas contigua a la antigua Soda la Nevada al costado oeste del ahora Bancredito. Entonces mi madre salió al balcón a regañarlos en inglés. Para sorpresa de ella, el jefe del pelotón se volvió y en excelente inglés le replicó, ¡“Métase de nuevo a la casa sino la pasamos de bala”! Muy rápidamente se volvió a meter.  Los días en la Casa de la Ciudad fueron encendidas, porque una tarde a las tres tomando te estaba mi madre con su suegra la señora Pirie, la esposa del doctor, y se tuvieron que lanzar al suelo, porque estaban los mariachis disparando y las balas sí pasaron por dentro de la casa. La casa había soportado bien el terremoto, y ahora recibía balazos de los mariachis.

A mi papa, don Pepe lo invitó a participar en la Guerra Civil. Era un militar de carrera con amplia experiencia. Pero se negó a entrar en otra guerra, con más heridos, con más muertos, con más dolor. Porque les indicaba ya él había tenido su guerra y ya no quería más. Después de la Batalla de Tejar, con tanta sangre derramada, encontró un botín de armas y municiones en la finca. Entonces se fue a San José y entregó las municiones.

Luego de la guerra civil, mi padre era Ulatista. Don Pepe Figueres decidió nacionalizar los bancos y la familia era dueña del 33 % del Banco Crédito de Cartago. El Doctor Pirie había sido su Presidente fundador. El problemita era que don Pepe, que fue un excelente político pero pésimo administrador de empresas, había solicitado un crédito bancario y se lo habían negado. La historia se va haciendo en muchas oportunidades por un conjunto de pequeñas cosas que llegan a enrumbar el destino de grandes mayorías. Cosas pequeñas que les suceden a las personas los hacen tomar grandes decisiones. Posiblemente a don Pepe le rechazaron tantos los créditos, que de ahí radicó su decisión de nacionalizar todos los bancos. Bueno, por alguna razón el único banco que no fue nacionalizado fue el Banco Lyon en San José. ¡Es que don Jorge Lyon me lo explicó personalmente, que el crédito que le otorgaron a este famoso y bien recordado señor, era de esos créditos que no se pagan de vuelta! Pero en toda justicia al querido don Pepe Figueres, abolió el ejército en Costa Rica en 1952 y ya llevamos más de cincuenta años sin la necesidad de tener un grupo armado. Costa Rica se libró de la penalidad de tener un cuerpo castrense como es normal en tantos otros países del mundo. Esto se le agradece a este Gobernante por su fuerte impacto renovador para todo el país.   
 
A consecuencia de este mal para la familia, surgió un gran bien. Porque de lo malo también puede salir lo bueno. Así pasó con las empresas que había construido el Doctor.
A mi papa le iba un poco mal económicamente. El trataba de ajustarse a su nueva vida después de la terrible Guerra Mundial y se sentía dichoso de estar vivo; pero quien manejaba las empresas cafetaleras era el hermano del Doctor Pirie. A Don Alfredo Pirie, no le gustó de ninguna manera que llegara el joven a querer entrar a la empresa. Don Alfredo lo marginaba totalmente. Fue muy molesto averiguar que la finca Orosi Coffee Co. se había vendido en una suma ridícula. Durante la Guerra, con los jóvenes en el ejército Canadiense, don Alfredo pidió un permiso para vender y en esa época tan difícil el mundo entero pensaba en solo sobre vivir. Una finca en Orosi no tenia mucha importancia. ¡Años después en un restaurante, llegó el dueño en frente de mí, a burlarse de cómo nos arrancó la finca de nuestras manos!

Entonces mi madre con la lógica y la inventiva que caracteriza a las señoras, empezó a estudiar como podrían lograr más presencia y poder vivir sin tener que salir al exilio en Canadá. Entonces decidieron empezar a tratar de comprar acciones en la calle. Había acciones hasta de medios y de tercios de acción. Así un día llegaron a una casa a un lado de la ahora Embajada de Nicaragua en San José, y le ofrecieron comprar unas acciones al señor. El les pidió que se esperaran afuera en la acera. Media hora después apareció de nuevo en la puerta y ahí mismo en la acera pagaron y recibieron las acciones. En esa época por la ausencia de dinero en efectivo, o de circulación, don Pepe Figueres pagaba la nacionalización bancaria con bonos. Los bonos tenían hasta un 30% de descuento o sea no se les daba mucho valor. ¡Pero, posiblemente los bonos eran mejor que las acciones ya que las fincas no habían podido vender su café a buenos precios por la recesión mundial después de la Guerra Mundial!

Muchas personas querían deshacerse de las acciones ya que las fincas eran totalmente fincas cafetaleras. Pues desde 1939 hasta 1946 no hubo ventas de café. Alemania y Europa eran los compradores de nuestro producto en forma exclusiva. No había otros compradores, como lo es hoy que es un mercado mundial. Tampoco se podrían enviar cargamentos marítimos. Las bodegas estaban llenas de miles y miles de sacos de café. Eso seguiría asi durante los años 50s hasta que se fuera agotando el café superfluo. Entonces los múltiples accionistas estaban muy motivados a salirse del negocio del café. Además el mundo entero estaba en una recesión absoluta. Fue un excelente momento para salirse de acciones. También habían pedido el permiso a la señora Pirie para representar ellos las acciones de la familia, y recibieron la carta de autorización desde Canadá ¡Los jóvenes de este nuevo matrimonio querían comprar!   

Con un anuncio publicado en la prensa se convocó a una sesión extraordinaria de las empresas. Llegó muy enfadado don Alfredo y reclamó la falta de derecho al llamarse a formar el quórum. Pero mi padre sacó sus acciones y sus autorizaciones y tenía la mayoría. ¡La segunda moción del día, fue recibir la renuncia de don Alfredo y darle las gracias por servicios rendidos!

De esta manera fue que mis padres tomaron el control operativo de Florencia. A los descendientes de don Alfredo Pirie les tocó la finca buena, Las Mesas Coffee Co. ¡O sea la finca que producía ganancias, no Florencia que era más difícil! A los años la vendieron a la empresa Tournon y luego a la  Hacienda Juan Viñas.

Mientras tanto en Florencia, la situación fue dura durante el verano de 1948, porque los Figueristas quienes luego serían los futuros Liberacionistas, tuvieron problemas con la policía Mariachi. Muchas familias de Florencia tenían campamento en la montaña de Florencia y ahí se quedaron escondidos para no ser hostigados. En esas épocas tan distantes de nuestra forma de pensar hoy día, hubo mucho temor entre los contrarios y los gobiernistas. Florencia era importante por la línea de tren y que era la última estación antes de Turrialba. ¡O mejor dicho, la primera estación después de la salida de Turrialba! Después de ese verano de 1948, tan difícil para todos la finca duró unos años para volver a tomar rumbo.

Todas las lomas alrededor de Florencia Arriba, eran potreros para los bueyes. Todavía esa era la principal fuerza motriz. Don Alfredo Monge Pinto, quien fue dueño del Cine Norma en Turrialba administraba la Hacienda.  Vivía en la Casa Grande frente a la plaza de Florencia. Mi padre empezó llegando a Florencia y empezaron a lograr créditos bancarios para mejorar el pequeño Ingenio Florencia.

Se iba el miércoles temprano en tren y regresaba por la tarde del jueves a San José. Don Alfredo lo esperaba primero con la yegua amarrada al Comisariato que también era la Estación. Luego cuando ya pudieron compraron un jeep Land Rover que sirvió durante años. Pero la vuelta a la finca se hacía a caballo. Las cuadrillas grandes de muchos trabajadores tenían su encargado. ¡Los desaguadores eran mi grupo favorito! Porque se metían a abrir zanjas húmedas, con pantalón largo blancos o azules casi todos. Se subían la manga del pantalón y descalzos estaban limpiando las zanjas. Todos los días agarraban terciopelos y mata buey, esas peligrosas serpientes. En la corta de caña era normal matar hasta diez culebrotas a diario.  De tres metros algunas de largo, los desaguadores  las tiraban de uno al otro en la fila de la zanja. Pegando guipipías, gritos, y risas pasaban el rato. El último en la fila mataba la culebra. Pero como eran los mejores peones y salían al medio día, trabajaban con mucho orgullo y ahínco.

Más de uno que se quedaba dormido en la raíz de un árbol no volvía a despertar por el problema de tanta culebra. Cuando años después llegó el uso de la herbicida, las culebras se fueron retirando de los cañales.  Cabe resaltar que en los cincuentas y en los años anteriores, un peón de campo no se enderezaba o se estiraba, porque si don Alfredo lo veía como “descansando” lo amonestaba. ¡Bueno todavía hoy, los trabajadores mayores suelen ser mejores y más rendidores que los jóvenes!

Para festejar el triunfo de los aliados durante la Guerra don Alfredo Monge decide nombrar una nueva zona camino a Pavas como “Victoria”.

Así era la vida en la Finca Florencia. Con su comisariato, con el pito del pachuco, que marcaba fielmente las horas del día.   
 

Foto : 1 El joven cadete Alejandro Pirie, 2 Alejandro Pirie en su luna de miel, 3 Inspección completa. Su Majestad con el General Simmonds se retira hacia las gradas. El Capitán Pirie regresa a su puesto al frente del batallón. 4 Carros armados canadienses desfilando frente a la Reina de Holanda el día de su liberación 5 El puente bisón, símbolo de los dragones de Manitoba. 12 de Septiembre 1944 fue liberada la ciudad de Brujas en la zona sur de Bélgica

 


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