EL VENDEDOR DE LLAMADAS

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Fraser Pirie, en otro de sus relatos, habla del trabajo del taxista y de las confidencias que debe de guardar, pero a la vez explica el fenómeno de las supuestas llamadas vendidas en algunas centrales de taxi y que atentan contra el mismo gremio rojo.

 

El Vendedor de Llamadas

Por Fraser Pirie

De pronto entró una llamada de un cliente fijo. Pidió de nuevo el servicio de taxi de siempre, que la llevaría desde Plaza Viquez hasta Guadalupe y de regreso. Cada domingo iba a misa y era un buen traslado por ocho mil colones. Como carrera era muy deseada porque estas no salen tan amenudo.

Pasó el taxista y le hizo el traslado. Pero en esta ocasíon, se le quedó el sweater en el asiento trasero y al llamar a la central de la cooperativa, empezaron a buscar en el archivo de viajes y no apareció la carrera de la señora. Pero como ella insistía tanto al grado de empezar a molestarse bastante porque no le querían  regresar el sweater, la gerencia empezó a estudiar el caso y al confrontar al chofer y ponerlo bajo la lupa, el  contó toda la realidad.

Esta era que el despachador de llamadas había vendido la carrera. ¡Ahora lo llaman el vendedor de llamadas! ¡Llamó por su celular a un taxi más amigo y confidente, y por dos mil colones le vendió la llamada! Esta es la mayor afrenta en el gremio. La vida del taxista es aveces complicada y peligrosa, ya que siempre debe estar en alerta por una llamada especial.

Cuando un cliente necesita que lo saquen de un lugar clandestino, al llamar por radio le podrán indicar en clave, “saque a un cliente raya catorce”. El raya doce es otro sitio encubierto al sur de San José.

Ya el taxista sabe por esa clave, que es un especial, y que vale mucho más. El cliente por agradecido le puede pagar el doble. La confidencialidad del taxista es muy importante.

Ven todo y todo lo saben. Pero son muy discretos y no se perturban ante un especial. Se enteran de todo, de asaltos e indiscrecciones, ya que no hay informacion de la que no esten al tanto. Son una fuente fidedigna para combatir la delicuencia. Ademas sirven de ambulancia al correr con personas enfermas al hospital o  novios a las iglesias!.

En tiempo de elecciones nacionales, son ellos los que llevan el termómetro del entusiasmo por uno u otro candidato. Pueden intuir con mucha sagacidad la sinceridad del pretendiente. ¡Más que a las encuestas de opinión, vale preguntarle a la Fuerza Roja!

Cuando necesitan informarse de lo último van a tomarse un café al Restaurante Meyling, al costado norte de Plaza Viquez.

Claro, además el taxista es la persona de nuestra confianza. Nos ponemos en sus manos para llegar a nuestro destino.

De tanto en tanto puede salir uno que no debería pertener al gremio, pero los hombres y mujeres que trabajan la Fuerza Roja, son personas de confianza y sinceridad.

Son honestos y muy trabajadores. ¡Bueno, ya esto suena a una carta de recomendación,

Señores taxistas: ¡Ya saben que se tienen que cuidar del vendedor de llamadas!    

Fraser Pirie R.
 aguacal1@yahoo.com

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Post your comment comment Comments (1 posted)

  • Posted by beli, 24 September, 2012
    Vivo en NY y eso de dar llamadas a. Un grupito es famosos desde hace años, el redio operador le pregunta a uno para dónde va y cuando la llamada vale de $20 para arriba se la da a su grupo y cada taxista le pasa unos $20 diarios o algo semanal dependiendo de cuánto le ayudó. Me cuentan por ahí de un despachador que cobra $20 y tiene a 15 amiguitos a quién beneficiar. Yo cuando estoy de malas pulgas y me preguntan para dónde voy, si voy cerca digo lejos y si voy lejos digo cerca, para beneficiar a un pobre que anda pellejeandola conmigajas y para dejar a un corrupto chupándose el dedito!!!
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