A LAS MADRES

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A LAS MADRES


Por nuestra madre se vive; por nuestra madre se muere.

Ellas representan lo más sagrado de la familia.

La vida proviene de este Ser al igual que de la Madre Tierra.

Si la herimos, nos estamos haciendo daño nosotros mismos, sus hijos.

Hoy el mundo se aleja de su madre; hoy los hijos no valoran a quien les dio la vida.

Pero tarde en morir ella, para que broten lágrimas de dolor y remordimiento.

A la madre se le debe apreciar en vida. Se le debe querer cuando aún nos sonríe y hasta nos regaña.

Ella siempre tendrá la razón porque actúa con amor.

Mi madre era joven y bella. Ahora con el tiempo se le han arrugado sus manos, la frente y el pelo se le tornó plateado.

Pero para mí sigue siendo la mujer más bella y la amo hoy tanto como ayer.

A los hijos con los años se les olvida su madre, más una madre nunca alejará su mente y corazón al niño que siempre guardamos dentro de nosotros.
 
Para ella seguimos siendo los bebés que amamantaron en sus años mozos, aunque también ahora al igual que ella tengamos canas.
 
Por eso les duele cuando sienten alejarse a su retoño o ya no las besa ni se preocupa por ella.
 
Que sufrimiento cuando se hace vieja y nadie la quiere cuidar, más bien la desean internar en algún asilo por ahí.
 
¡Qué dolor el de la madre que ve a un hijo en una cárcel o perdido en el vicio del alcohol o las drogas!.
 
Sus lágrimas son de sangre y en el silencio de la noche.

La madre se pierde en el pasado con el recuerdo de sus hijos.
 
Todavía eran suyos y corrían a refugiarse en su pecho.
 
Aún lloraban y enfermos pasaban la noche a su lado.
 
Era el tiempo que los vivía y disfrutaba de su inocencia.

Para la mamá siempre tendremos las manitas pequeñas y estará dispuesta a enjugar los ojitos llorosos de sus hijitos.

Nuestra mamá siempre nos llevará en su pecho y recordará los movimientos que en su vientre provocábamos.

Nuestra mamá siempre nos defenderá, como el águila a sus polluelos, aunque hayamos cometido un crimen horrendo.
 
La mamá siempre será nuestra mamá.
 
Para ella siempre seremos sus hijos; no importa lo bueno o malos que hayamos sido.

Por todo… gracias Mamá!.
 
Perdona si no he sido el hijo que deseaste.
 
Pero te amo porque sos mi mamá. Gracias madres de Costa Rica y del mundo.
 
 

Alexánder Bonilla Durán

 

Foto Escultura " La Materinidad " de Francisco Zúñiga ubicada en la entrada de la Maternidad Carit, tomada del sitio web de CCSS, usada con fines educativos, arreglo de color Esteban Leiva

http://www.ccss.sa.cr/html/comunicacion/noticias/2008/03/n_502.html  15/08/2009

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